Vientos de guerra en América Latina

Vientos de Guerra en América Latina

Con el derrumbe del campo socialista y el fin de la "Guerra Fría" se rompió el equilibrio de un mundo bipolar. Implacablemente las potencias imperialistas impusieron la política económica neoliberal a los pueblos del llamado tercer mundo, a los países ex socialistas y a su propia clase obrera. Paralelamente, con el imperialismo yanqui a la cabeza, han venido ejerciendo el papel de gendarmes internacionales desconociendo el derecho de soberanía de las naciones.

Escenario Mundial

En las dos últimas décadas el mundo ha sido testigo de las intervenciones, invasiones y agresiones desatadas por las fuerzas imperialistas. Somalia, Haití y Panamá son ejemplo de ello. Pero si brutal y descarnada fue la agresión contra Irak donde se empleó la más avanzada maquinaria y tecnología militar imaginable, hemos asistido en los últimos días a una criminal guerra de exterminio contra el pueblo serbio en Yugoslavia donde puentes, carreteras, ferrocarriles, convoyes, trenes, buses, usinas, medios de comunicación, fábricas, viviendas, escuelas, hospitales, sedes diplomáticas y población civil, fueron cobardemente tomadas como objetivos militares al ser bombardeados a propósito o por "error" durante 79 días.

Consideramos como grave la complicidad de la ONU y de su Consejo de Seguridad, así como de la alianza militar de la OTAN y los gobiernos de los países miembros de la misma que son utilizados para los fines agresivos del imperialismo yanqui. Pero peor aún es la nueva concepción estratégica de la OTAN y su doctrina del "derecho a la intervención global" desconociendo el derecho de soberanía de las naciones y su integridad territorial. Esta nueva doctrina proclama el "derecho" a intervenir por las siguientes causas: tráfico de drogas, terrorismo internacional, (irónicamente) violación de los derechos humanos y conflictos internos. Como podemos ver no hay pueblo, nación o país que escape a la amenaza de agresión militar de la OTAN dada la arbitraria interpretación que pueden dar a las causales para "justificar" la agresión y violación a la autonomía de los Estados.

Colombia y su Entorno
Durante los últimos años las fuerzas revolucionarias que luchan por la liberación nacional y social de Colombia han tenido un crecimiento y fortalecimiento incuestionable, así lo demuestra su capacidad operativa y los contundentes y devastadores golpes militares dados al ejército oficial colombiano.

Esto viene ocurriendo, pese a la claudicación del M-19 y otras fuerzas menores que negociaron su desarme y desmovilización; pese a la estrategia de guerra total adoptada por los sucesivos gobiernos colombianos con la creación de nuevos impuestos de guerra, el aumento del pie de fuerza, con la creación de las "brigadas móviles" tipo "boinas verdes" financiadas y entrenadas por el Pentágono, pese a ser Colombia el tercer país en el mundo que recibe más ayuda militar de los EE. UU. (289 millones anuales) con el disfraz de la lucha anti drogas (entrenamiento, asesoría, asistencia técnica, información, armamento, aviones, helicópteros artillados y de transporte, naves y lanchas rápidas, dinero, etc.); y pese a la guerra sucia contra la población civil y las fuerzas democráticas y progresistas ejecutada por los paramilitares que actúan asistidos y protegidos por el ejército oficial colombiano, terratenientes, narcotraficantes y empresarios.

El presidente Andrés Pastrana, asesorado y apoyado por sectores del Departamento de Estado de EE.UU., pretende derrotar ideológicamente a las fuerzas insurgentes y vencerlas políticamente en el proceso de negociación. Su estrategia consiste en procurar obtener en la mesa de negociación la victoria político-militar que no han podido lograr en el campo de batalla y en "las mentes y los corazones" del pueblo colombiano. Se trata de esta manera de repetir la experiencia del proceso de paz en Centro América.

Al tiempo que se da este proceso de negociación, las fuerzas más reaccionarias del ejército y de la burguesía colombiana aupados por la CIA y el Pentágono, vienen preparando condiciones para caer con toda la fuerza del imperio y de sus aliados regionales sobre las fuerzas de la guerrilla y el pueblo colombiano.

Lo expuesto aquí tiene su sustentación en hechos concretos y comprobables:

A raíz de la derrota infringida por las fuerzas patrióticas panameñas a los intentos del imperialismo yanqui y del gobierno entreguista del PRD por concretar un tratado para permitir la continuación de la presencia de tropas norteamericanas en suelo panameño con el pretexto de operar un supuesto Centro Multilateral Antidrogas (CMA), los gringos han lanzado una ofensiva político-diplomática para establecer en los países limítrofes o cercanos a Colombia puestos avanzados de operaciones militares (llamados FOL por sus siglas en inglés). Este cerco se viene logrando con puestos FOL en Manta (Ecuador), Aruba y Curazao; y se viene presionando a Venezuela que ha negado, hasta la fecha, el permiso para que aviones de espionaje y de guerra norteamericanos vuelen en sus operaciones sobre suelo venezolano. Sin embargo, sí ha autorizado la instalación de radares en su territorio.

El Ministro de Defensa, Luis Fernando Ramíres, y el jefe del ejército, Fernando Tapias, viajaron recientemente a Washington para pedir 500 millones de dólares para modernizar el ejército en dos años. Por su lado, el general Barry Mc Caffrey, jefe de la lucha antidrogas del Gobierno de EE.UU. ha pedido una ayuda de mil millones de dólares destinados mayormente al ejército oficial colombiano "para la guerra contra las drogas".

El 23 de julio un avión espía norteamericano tipo Havilland RC-7 con cinco soldados gringos y dos colombianos se estrelló en Los Andes en el suroeste de Colombia.
A partir de este hecho que los evidenció, se viene admitiendo en los medios de comunicación norteamericanos la presencia de 100 a 200 instructores y técnicos en aeronáutica estacionados en Colombia, de la presencia permanente de instructores gringos en la escuela de selva del ejército ecuatoriano y en la escuela de combate ribereño del ejército peruano.

El 29 de julio el New York Times señaló que "EE.UU. está entrenando un nuevo batallón antidrogas de mil soldados". Se les entrena en inteligencia, operaciones fluviales, comunicaciones y vigilancia. "Pero lo más interesante del nuevo batallón de élite colombiano es que su enemigo principal será la guerrilla, no los narcotraficantes. Con el argumento de que estos guerrilleros se financian del narcotráfico, Washington ha comenzado a alegar que ya no se puede distinguir entre los dos grupos" (BBJ).

Efectivamente, con el fin de buscarle justificación a su intervención militar en el conflicto interno de Colombia y procurando confundir a los pueblos colombiano y norteamericano, así como a la comunidad internacional, los imperialistas norteamericanos han acuñado el término "narco-guerrilla" para referirse indistintamente a las fuerzas revolucionarias y a los narcotraficantes.

Según el diario El Espectador (Bogotá) "El Departamento de Estado daría a las FARC y al ELN la condición de 'narcoguerrilla' (...). Con este calificativo el Departamento de Estado lograría que los países vecinos de Colombia accedan a conformar una fuerza multilateral, amparados en un acuerdo internacional, y además reduciría las críticas en el Congreso de EE.UU."

Igualmente, en el plano interno, las fuerzas represivas y la reacción emplean la misma táctica en su esfuerzo por desorientar a la población colombiana y embrollarla políticamente utilizando de manera indistinta la expresión "los violentos" para referirse tanto a la guerrilla como a los paramilitares.

A fines del pasado mes de junio, Vladimiro Montesinos (asesor de seguridad de Fujimori) informaba al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú sobre los planes de la CIA y el Pentágono de intervenir militarmente en Colombia con la participación de los ejércitos de Ecuador y Perú. En la operación participarían 120 mil hombres, más dos divisiones aerotransportadas, fuerzas especiales del ejército de tierra, tres divisiones de marines y 200 aviones C-5 y C-141. La operación duraría de 45 a 60 días. Esta información fue hecha pública por medios peruanos, argentinos y españoles.

Los planes del Departamento de Defensa de EE.UU. Son los de concertar un acuerdo multilateral para involucrar a todos los vecinos de Colombia (Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela y Panamá) en una aventura militar que contempla tareas de inteligencia, logística y operaciones militares. Los gringos buscan escudarse y justificarse con la complicidad de los gobiernos de estos y otros países latinoamericanos. De paso los yanquis eluden los riesgos de la confrontación terrestre utilizando tropas latinoamericanas como carne de cañón. El síndrome de Vietnam pesa mucho en la sociedad norteamericana y no soportaría ver a sus "muchachos" regresar a EE.UU. en bolsas de plástico, dada la conocida capacidad militar de las fuerzas insurgentes colombianas.

¿También Cuba?

Podemos apreciar que los planes de agresión e intervención militar del Departamento de Estado de EE.UU., la CIA y el Pentágono, no se limitan a las fronteras de Colombia y que involucra en sus planes de guerra a los países vecinos de ésta. Pero va más allá todavía, EE.UU. negocia con Costa Rica la instalación de un FOL en este país y cada vez se habla más de la utilización de las bases yanquis en Honduras (Palmerolas). Aún más, con el pretexto de combatir a la "narcoguerrilla" se plantea involucrar cada vez más al Comando Sur del ejército norteamericano estacionado con bases en Miami y Puerto Rico. Vinculado a los planes de agresión en Colombia, el Comando Sur viene coordinando con la CIA, el Centro de Conflictos de Baja Intensidad y la DEA.

Todo lo anterior amplía el escenario de guerra... y deja a Cuba dentro del mismo. Ahora bien, si tomamos en cuenta la tradición intervencionista de los yanquis y las nuevas concepciones estratégicas de la OTAN de desconocer la soberanía de las naciones y reclamar el derecho (sic) de intervenir en países aun fuera de su escenario habitual, podemos comprender que se corre el peligro de que los halcones y fascistas gringos y europeos podrían estar planeando pasar de la agresión mediante el bloqueo económico, las provocaciones y las amenazas, a algunas de sus modalidades de agresión militar directa en Cuba.

La modalidad de guerra mercenaria fue derrotada en Playa Girón en abril de 1961. Pensamos que dada la fortaleza políticas y militar de la Revolución Cubana, se optaría por la modalidad de bombardeo masivo sobre objetivos civiles y militares empleada en Irak y más recientemente en Yugoslavia. Adicionalmente, EE.UU. cuenta con el enclave militar de Guantánamo que facilita la agresión, ya no sólo por aire, sino además por mar y tierra.

Esta posibilidad se hace cada vez más probable si observamos que Cuba viene siendo objeto de una fuerte campaña propagandista de descrédito y de ataques políticos y diplomáticos. Acusaciones de violación a los Derechos Humanos (después de múltiples intentos, por primera vez el imperialismo logra que Cuba sea condenada en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra), reclamos y amenazas de inversionistas de Europa y Canadá so pretexto de violación de los Derechos Humanos, interferencia en los asuntos internos de Cuba en relación a la condena de tres mercenarios y a la modificación del código penal cubano, provocaciones aéreas y marítimas en territorio cubano por parte de los "gusanos" de Miami y condenas judiciales contra el gobierno cubano, incremento del apoyo a mercenarios que operan en Cuba como ONG's, "comités de derechos humanos", "disidentes", "periodistas independientes" y "partidos políticos"; permisión de las autoridades norteamericanas en el tráfico humano y legalización de la emigración de balseros; incremento en las provocaciones, sobornos y aliento a las deserciones de atletas cubanos; acusaciones de que Cuba está produciendo y almacenando armas bacteriológicas y químicas; imputación en el sentido de que Cuba, utilizando tecnología china, está interfiriendo las comunicaciones en territorio norteamericano; inculpaciones de que Cuba se encuentra involucrada en una gran red internacional de narcotráfico...

En Panamá

Las relaciones contractuales entre Panamá
y Estados Unidos obligan a los gringos a desalojar las bases militares establecidas en nuestro país. Si bien EE.UU. declara que cumplirá con este compromiso y formalmente ha procedido al desalojo de algunas de ellas, existen algunos graves problemas en torno a esta situación.

Desde principios de siglo, y al margen de cualquier acuerdo o tratado, los EE.UU. instalaron bases militares en Panamá con la excusa de defender el Canal. En el período de la Segunda Guerra Mundial el ejército norteamericano ocupó más de 100 bases y sitios de defensa a lo largo y ancho del país. Durante la ocupación de estos sitios de defensa fueron utilizados para realizar pruebas, ensayos y prácticas de todo tipo de municiones, granadas, bombas, etc. Muchas de estas municiones y explosivos no detonaron y se encuentran diseminados por el territorio nacional.

Pasada la conflagración mundial se siguieron haciendo prácticas y ensayos en polígonos, bases y otros sitios.
Además de las balas, minas y otros explosivos, en nuestro territorio se han venido haciendo pruebas de armas químicas y bacteriológicas. La población panameña se encuentra expuesta a estos explosivos y sustancias peligrosas. Año tras años se suceden hechos en los cuales ciudadanos panameños, sobre todo niños y campesinos, resultan mutilados o muertos por estos artefactos. Sin embargo, con la excusa de no querer perjudicar la ecología, de no contar con la tecnología adecuada y de no estar contemplado en los tratados, los EE.UU. se niegan a limpiar las áreas contaminadas. Esté o no contemplado en los tratados, es su elemental deber moral limpiar lo que han contaminado.

A nuestro entender, la negativa de los gringos a limpiar y descontaminar las áreas afectadas, constituye una maniobra y chantaje para recuperar la posibilidad de permanecer con bases y tropas en Panamá después de 1999.

Derrotado el intento del gobierno de Clinton y su lacayo Pérez Balladares por retener bases militares yanquis en Panamá más allá del presente siglo con la fachada de un centro anti drogas (CMA), se alzan voces conservadoras en los EE.UU. planteando franca y abiertamente el interés de mantener bases militares en Panamá, especialmente la base aérea de Howard.

La propuesta y presión que se ejerce para lograr la permanencia de tropas gringas en Panamá tiene como excusa el tráfico de drogas, pero también hay nuevos elementos. La provocación montada en la frontera y la presencia de bandidos y paramilitares, sirve de justificación para que EE.UU. ofrezca sus servicios supuestamente para proteger nuestro territorio (cuando son ellos quienes han violado permanentemente nuestra soberanía) porque Panamá carece de capacidad para ello por no contar con ejército. Además, alegan, estos hechos junto al avance de la insurgencia colombiana ponen en peligro la seguridad del canal.

Llama poderosamente la atención y resultan preocupantes los contactos, consultas y probables negociaciones de la hoy presidenta electa, Mireya Moscoso y de algunos de sus más cercanos colaboradores con congresistas y funcionarios del gobierno norteamericano. Antes y después de las elecciones, Mireya Moscoso se reúne con el embajador de EE.UU. en Panamá, Simón Ferro; después de las elecciones del 2 de mayo se reunió con el enviado especial del gobierno de Clinton para América Latina, Braddy Mc Kay; luego recibió a los asesores del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes que preside el ultraderechista Benjamin Gilman, los señores Stephen Rademaker y Cales Mc Carry; se señala que Arturo Vallarino, primer vicepresidente electo, se reunió en Washington con el ultraconservador presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Jesse Helms; J.J. Vallarino, presidente de MORENA (partido de la alianza de Mireya Moscoso) viajó a hacer "lobby" en Washington; Mireya Moscoso realizó un viaje de descanso a Europa con escala en EE.UU. y luego fue de vacaciones a Disneylandia (con su hijo de 9 años), se supone que en estos viajes tuvo contacto con funcionarios norteamericanos. Más recientemente, el 6 de agosto de 1999, Mireya Moscoso visitó el buque USS Carter Hall, que junto a buques de Colombia, Venezuela y Panamá, realizaron maniobras en altamar anfibias, fluviales y de puerto, como parte de las operaciones UNITAS, avalando así las mismas.

También es digno tener presente al analizar esta situación, no sólo el entreguismo de la oligarquía criolla, sino la capacidad que tienen los gringos para chantajear a la burguesía y a los gobiernos panameños. La configuración de la economía panameña, predominantemente de comercio y servicios, junto a la mentalidad mercantil de las clases dominantes acostumbradas a la ganancia fácil y rápida, predispone al lucrativo negocio del lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas. La Zona Libre de Colón, el Centro Financiero Internacional, el uso del dólar norteamericano, las empresas de seguro y reaseguro, la ley de sociedades anónimas, las compañías de papel, firmas de abogados internacionales, la corrupción de funcionarios públicos vinculados a narcotraficantes, los narcodólares en las campañas electorales, los negocios de construcción y bienes y raíces, etc., se prestan para estos fines.

Aunado a lo anterior, las declaraciones del jefe del Comando Sur de EE.UU., general Charles Wilhelm ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado gringo, no dejan lugar a dudas respecto a cuales son los planes y la disposición del imperialismo yanqui frente a la situación regional. Según el general Wilhelm "Panamá no es capaz de proteger sus fronteras de las repetidas incursiones de guerrilleros de las FARC en la provincia del Darién". "Panamá no tiene ni los hombres, ni el entrenamiento ni el equipo para enfrentar el tipo de amenaza que representan las FARC en la frontera", Luego agregaría enfáticamente, "Nosotros estamos muy conscientes de nuestra obligación de intervenir, de acuerdo a los tratados de neutralidad, sea en cooperación con los panameños o de manera unilateral, si las condiciones lo requieren" "Estamos preparando planes de contingencia para tal eventualidad".

Los Patriotas y Revolucionarios Panameños

Condenamos el carácter agresivo y criminal de la OTAN y de las fuerzas imperialistas, así como su doctrina de intervención global y su concepto de soberanía limitada que pone a todos los pueblos a merced de la más sofisticada maquinaria de guerra, según dicten los intereses, la interpretación y la voluntad de las fuerzas del capital internacional que pretenden hacer del mundo su aldea global.

Denunciamos ante la faz del mundo los planes de agresión militar del imperialismo yanqui contra el pueblo colombiano, contra la Revolución Cubana y contra la soberanía e integridad de la nación panameña.
Los planes bélicos norteamericanos de convertir a Colombia y sus vecinos, así como a países de Centro América y el Caribe en escenario de su guerra injusta, a la larga conducen al hundimiento del propio imperialismo en el infierno de sangre y fuego al contribuir a "crear (aún en contra de su voluntad) dos, tres... muchos Vietnam" en Los Andes, las Amazonas y la Cuenca del Caribe.

Rechazamos cualquier forma de presencia de bases y tropas extranjeras en nuestro territorio, sea abierta o encubierta (CMA, FOL u otra), sea permanente o temporal.
Igualmente rechazamos cualquier forma de utilización de nuestro territorio por parte de las Fuerzas Armadas norteamericanas o cualquiera de sus agencias, ya sea para operaciones de espionaje, logística o maniobras de agresión militar contra otros pueblos de Nuestra América.
Advertimos al actual gobierno panameño y al próximo a instalarse el 1° de septiembre, que deben abstenerse de involucrar al Estado panameño en el conflicto social y militar que vive la sociedad colombiana.

Proclamamos:

· Que en este preciso instante de la historia de la nación panameña el deber fundamental de todo patriota y ciudadano istmeño es el de luchar contra la naturaleza agresiva del imperialismo y contra el Tratado de Neutralidad Torrijos-Carter y todas sus enmiendas que nos convierten en un protectorado yanqui, como admitiera Omar Torrijos cuando lo firmó diciendo: "Panamá queda bajo el paraguas del Pentágono". Es nuestro deber ineludible luchar por desconocerlo, denunciarlo y abrogarlo.

· El sagrado derecho del pueblo panameño a consolidar su soberanía sobre todo el territorio nacional sin injerencias ni tropas extranjeras.

· El derecho y el deber de todo panameño de defender la integridad territorial de la Patria Istmeña.

· Que el pueblo panameño sostiene muy en alto las banderas bolivarianas de solidaridad y unión latinoamericanos y que los patriotas istmeños hacemos honor al internacionalismo revolucionario al declarar que estamos dispuestos a correr la misma suerte de nuestros hermanos de la Gran Patria Latinoamericana hoy en lucha por el derecho a vivir en paz y con dignidad.

¡Crear dos, tres... muchos Vietnam es la consigna!

¡Haremos del Canal la tumba del imperialismo yanqui!

¡La pelea es peleando, liberación o muerte!

Dirección Nacional del Movimiento de Liberación Nacional 29 de Noviembre (MLN-29)

Agosto de 1999