Sólo en el socialismo otra Guatemala es posible

SÓLO EN EL SOCIALISMO OTRA GUATEMALA ES POSIBLE

Por un primero de mayo clasista, radical y revolucionario

A finales del 2008 y lo que va del 2009, la clase trabajadora del campo y la ciudad resiente con mayor agudeza la crisis del capitalismo que se expresa en el descalabro del sistema bancario mundial (con grandes robos de “honorables” empresarios, la quiebra de muchos bancos y la pérdida de ahorros y pequeñas inversiones de los trabajadores).

Como siempre ha sucedido, estas crisis afecta fundamentalmente a la ya paupérrima y vilipendiada clase trabajadora. Millones de trabajadores han perdido sus empleos, sus pequeños negocios, han sido echados de sus casas, han perdido la seguridad social y la posibilidad de resolver necesidades de alimentación, salud, educación, vivienda y vejez, todo ello objeto de mercancía en el capitalismo.

Esta crisis que ya no es novedad para los guatemaltecos, pues conocimos su expresión en casos de fraude que se mantienen en la impunidad: Bancafe, Banco de Comercio, Empresarial, Metropolitano, Promotor, Offshores, entre otros casos. Sin embargo, en este momento la resentimos más pues estamos ante la pérdida de nuestro empleo, la disminución de las remesas, la deportación, la pérdida de mercado para nuestros productos agrícolas, el encarecimiento de la canasta básica y del transporte, etc.

Pero esta crisis tiene su explicación en el sistema capitalista, construido para que la burguesía se enriquezca permanentemente a través de la explotación de la clase trabajadora (proletariado) y del despojo de los recursos nacionales, todo ello a costa de nuestra pobreza y miseria. También se explica porque el sistema capitalismo está organizado para que la burguesía se enriquezca aun más; por ello produce más de lo que se necesita (como productos chatarra y de lujosas banalidades) y no produce lo que realmente se requiere (como alimentos baratos), pues su lógica es producir sólo aquello que le representa la máxima ganancia, inclusive haciendo de la vida, de los niños, de las mujeres, simples mercancías que se venden, legal o ilegalmente, al mejor postor. Cuando no se logra vender todo lo que se ha producido, entonces se provoca las crisis de sobreproducción y que las tasas de ganancia disminuyan, lo que genera crisis como la que actualmente vivimos.

Para resolver no solamente la disminución de sus ganancias sino para salvar su sistema capitalista, la burguesía hace que sus Estados trasladen millones de millones de dólares a sus empresas (el llamado “salvataje financiero” que se realiza en Estados Unidos, Europa y que también lo hemos conocido en América Latina y Guatemala en específico donde se le entregaron a los bancos mafiosos más de mil millones de quetzales), dinero que procede de nuestros impuestos y que debiera servir para garantizarnos seguridad, salud, educación, etc.

Malversan nuestros recursos para trasladárselos a las burguesías locales y mundiales. Los gobiernos compran empresas quebradas o las que han hecho robos millonarios para garantizar a los dueños (industriales, banqueros, grandes comerciantes y finqueros) no solamente que no pierdan su capital sino para que obtengan gigantescas ganancias de la transa. Para ello no solamente les trasladan los fondos del Estado, sino que endeudan a nuestros países con las mismas instituciones de la burguesía mundial y de los países imperialistas, tal el caso del Banco Centroamericano de Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Es un juego perverso en donde se nos explota a través de las empresas, se nos expolia a través de los Estados capitalistas y en el cual nuestra clase, la clase trabajadora, es privada de lo esencial, mientras a la burguesía se le hace cada vez más rica.

Lo grave, además, es que en Guatemala esta crisis se da sobre cimientos de miseria, de políticas neoliberales, de despojo y represión. Cerca del 80% de la población guatemalteca vive en la pobreza, incapaz de cubrir sus necesidades fundamentales; la parte de la clase trabajadora que cuenta con empleo, gana salarios de miseria y trabaja en condiciones infrahumanas. Mientras, la burguesía, la clase social que maneja el capital y el poder capitalista, intensifica sus acciones de explotación y saqueo de los recursos nacionales (minerales, petróleo, agua, tierra) y profundiza la destrucción del ambiente. En esa dirección, sus gobiernos siguen aplicando políticas neoliberales y populistas que protegen sus intereses y buscan mantenernos sumisos. Y cuando luchamos por nuestros intereses y derechos --que no son los intereses y derechos de la burguesía, las mafias y los políticos corruptos--, se nos impone una política de criminalización y represión.

Es esto lo que está ocurriendo con el gobierno de Álvaro Colom, un gobierno protector de los intereses de los burgueses (terratenientes, banqueros, industriales/maquileros y grandes comerciantes), incluidos sus financistas: grandes empresarios y gentes vinculadas con mafias nacionales y regionales. Mientras, las necesidades del pueblo y de la clase trabajadora simplemente son inexistentes en sus políticas.

El gobierno de Colom tiene una política de circo y dulces a través de su discurso de “solidaridad”, mientras con sigue clavando una puñalada por la espalda. La supuesta oposición política, que juega al gato y al ratón con los ojos cerrados, pareciera estar promoviendo la desestabilización no solamente para garantizarse el relevo gubernamental sino –inclusive- para promover la conformación de un Estado más fascista y hasta una intentona golpista con la complicidad de la Embajada yanqui.

Por eso afirmamos, el capitalismo nos está llevando a la miseria, a la destrucción y la muerte. Por eso, como clase trabajadora, como sectores populares y como pueblos indígenas organizados, debemos resistir y luchar a las embestidas del capital y su Estado, articularnos y unirnos, y avanzar hacia la destrucción del sistema capitalista y la construcción del único sistema verdaderamente alternativo: el Socialismo.

El Estado capitalista, los gobiernos burgueses y sus supuestas oposiciones –como sucede en Guatemala-, no hacen más que defender los intereses de la burguesía local y mundial. Por esto debemos acabar con este Estado y este su gobierno, e instaurar el Estado proletario, popular y verdaderamente democrático, al servicio de las mayorías.

Por eso es necesario abandonar las estrategias electoreras y pro sistémicas y las políticas de colaboración con este Estado burgués, oligárquico y pro imperialista, y avanzar en una estrategia verdaderamente revolucionaria, que nos permita liquidar el capitalismo e instaurar el Socialismo.

Sólo en el Socialismo la clase trabajadora, el pueblo en general, los pueblos indígenas y todos los explotados y oprimidos, tendremos la posibilidad de ser sujetos de nuestro destino y construir una sociedad basada en la igualdad, la justicia y la solidaridad.

¡Viva la clase trabajadora y la lucha de los explotados y oprimidos!
¡Viva la Revolución Guatemalteca!
¡Viva el Socialismo!

PARTIDO GUATEMALTECO DEL TRABAJO
Por Guatemala, la Revolución y el Socialismo

¡Proletarios del mundo, uníos!

Guatemala 1º de Mayo 2009.