Dirección Nacional Ampliada. Informe Político

DIRECCIÓN NACIONAL AMPLIADA
INFORME POLÍTICO

La situación política que vivimos es bastante compleja y rica en acontecimientos y variables políticas.

La crisis económica sigue cuesta abajo. El gobierno en su afán de recuperar el manejo administrativo de la crisis tomó medidas antipopulares de corte draconiano, momentáneamente, en los meses pasados anunciaba victoriosamente la disminución del ritmo de crecimiento de la hiperinflación, pero los hechos de las últimas semanas: la descomunal devaluación y la disparada de los precios de todos los productos, demuestran lo contrario. A pesar del embalsamiento de los precios que realiza el gobierno la situación de miseria popular es cada vez más insoportable.

El déficit fiscal es muy grande. Luego de una gigantesca emisión inorgánica en los meses pasados y que aceleró la espiral inflacionaria, el gobierno ha evitado repartir el hecho, pero ahora se enfrenta a una creciente escasez de dinero en las arcas del Estado. Los paganos de esta situación son los trabajadores del Estado, que, además de haber visto disminuido sus magros sueldos soportan inconstante retraso en el pago de sus haberes.

Los productos escasean cada vez más en el mercado, hay colas para todos los productos de primera necesidad, este fenómeno, común ya hace bastante tiempo en los barrios populares comienza a afectar incluso a los sectores acomodados de la sociedad.

El único logro que muestra orgulloso el régimen de Alan García, es un incremento de las reservas de dólares en el Banco Central de Reserva, son de 1,400 millones que exhibe el otrora “progresista” Vásquez Bazán. Las fuentes de origen de esa “victoria” están en la pérdida del salario real de los trabajadores en más del 60% den los últimos meses, el gobierno, embobeda en sus bancos el hambre del pueblo, la muerte lenta de nuestros niños. El otro origen de esos dólares es el narcotráfico, este gobierno que firma supuestas disposiciones de combate a la mafia, llena sus arcas con el dinero producido del lavado de la cocaína y la pasta básica.

Ese dinero arrancado a los estómagos de nuestro pueblo comienza a ser usado para mejorar la imagen del APRA en la contienda electoral. Primero fueron importaciones –sin licitación y con sobreprecio- de alimentos para aplacar temporalmente las colas y levantar la imagen de Mercedes Cabanillas en las elecciones municipales, luego, el dispendio de una serie de obras que serán inauguradas con cercanía a la fecha de los comicios, ahora ese remate de los dólares entre los importadores y exportadores para intentar frenar la disparada del billete verde. El derroche continuará, el reparto del botín culminará antes del recambio presidencial. Alan García está afanado también en quitarle las banderas al Fredemo. En una demostración de la futilidad de las “abismales” discrepancias con Vargas Llosa se apresuró a firmar un acuerdo con el FMI e iniciar la “reinserción en el mercado financiero internacional”. El acuerdo compromete al Perú, crédito que será usado para pagar esta misma deuda, y sólo después de cancelar lo adeudado conseguirá nuevas créditos “frescos” para el Perú, a cambio de esta “concesión” del FMI, el gobierno peruano se compromete a discutir con una misión especial del FMI la política económica global de mediano y largo plazo, lo que significa en buen romance que serán los técnicos de esa agencia neocolonial los que diseñarán a final de cuentas la política interna del Perú. Es evidente que esos técnicos piensan igual que Vargas Llosa, y Alan García está dispuesta a asumir tales dictámenes, tal es el contenido del acuerdo suscrito.

El afán de salvar las vacías arcas del Estado, el “antiliberal” Alan García ha puesto en venta numerosas empresas del Estado, en su mayoría rentables, pero también en este terreno ha fracasado, no hay informes públicos de ventas logradas, la burguesía no está dispuesta a salvar al APRA (luego de haberla usufructuado), y así quisieran tampoco tienen suficientes capitales. Eso ratifica una vez más que vender las empresas del estado significa también desnacionalizarlas para entregarlas a monopolios imperialistas que son las únicas en capacidad de adquirirlas.

Alan García quiere allanar el camino para su retorno a la presidencia en 1995. Junto a una serie de obras electorales intenta movidas que dejan la imagen de un caudillo que fracasó por acción de los sectores poderosos por defender al pueblo. Así luego de ser él el principal responsable del empobrecimiento de los empleados públicos, luego de la indolencia permanente a sus reclamos, después de reprimirlos salvajemente por el delito de reclamar sus derechos, pretende encumbrarse como su defensor reconociendo legalmente a la CITE. Retoma nuevamente el estilo radicaloide de sus discursos. Es probable que antes de las elecciones intente dar nuevos pasos que consoliden esta imagen.

El embalse de precios que viene desarrollando el gobierno será el justificativo para que el siguiente gobierno empiece con un brutal paquetazo de medias que se conoce como el Schock económico.

Falta centralizar y dar proyección estratégica al combate popular.-

Hay en el pueblo resentimiento y rabia profunda, aunque sin la claridad política necesaria de las causas de sus males, ni los caminos por donde está la salida. Hay frustración en las lágrimas de las amas de casa en los mercados, en la movilización callejera de los trabajadores, abaleados y apaleados, hay resentimiento incluso en los policías que realizan una huelga que debido a la represión sólo salió a medias.

A pesar de sus limitaciones vivimos un momento de intensas luchas populares. Es importante anotar en primer lugar cuáles son esas limitaciones:
• Aún no está plenamente superada la visión economicista de los reclamos populares.
• En las movilizaciones, si bien hay un alto grado de combatividad, el enfrentamiento es aún sostenido por grupos de vanguardia.
• Incomprensión de la situación de guerra y el papel del movimiento popular. Producto del nefasto papel del reformismo y Sendero Luminoso, y nuestras limitaciones para calar más acelerada y profundamente en el movimiento popular, las masas aún no tienen claridad sobre la necesidad de implementar nuevas modalidades de lucha.
• El reformismo no sólo no hace nada por centralizar las luchas, sino que entraba los esfuerzos que se realiza en esa dirección a través de la Asamblea Nacional Popular que en los últimos tiempos aparecen en una gran pasividad.
• La crisis de Izquierda Unida se refleja en un abandono más acentuado de las organizaciones populares, salvo el caso de compañeros del PUM donde existen algunos indicios de rectificación.

Debido a estas debilidades la mayoría de las luchas reivindicativas termina en derrotas o conquistas limitadas.

Es particularmente importante evaluar determinadamente dos de las últimas luchas: la de mineros y campesinos. Ambas luchas se habían constituido en la punta de lanza del movimiento popular, desde el punto de vista económico ambos están ubicados en posiciones claves, en ellas existe una fuerza importante de las organizaciones revolucionarias, el escenario geográfico donde actúan estos sectores es el mismo donde hoy se desarrolla el conflicto armado de las clases sociales.

En ambos casos encontramos una gran disposición de lucha en las bases y direcciones con mayor o menor grado de proximidad a las posiciones revolucionarias. A pesar de la brutal represión, han desarrollado una denodada lucha, pero es evidente que ese empuje ha sido insuficiente para derrotar la estrategia de las clases dominantes.

Hay que distinguir en esta lucha dos planos: el de carácter táctico-sindical y los de proyección estratégica.

En los primeros. La fuerza con responsabilidad principal en la conducción de la federación, demasiados metidos en la problemática electoral realizaron una mala evolución. Para los compañeros, la aprobación de la medida de lucha en el Congreso Nacional aseguraba ya el éxito de la medida, no se colocó el suficiente esfuerzo en el trabajo de las bases para asegurar la medida de fuerza, sobretodo en aquellos sectores donde los sectores más reformistas tienen importante influencia. A esta debilidad se agregó el trabajo abiertamente en contra de la huelga de los sectores más conciliadores del PC. Sobre estas debilidades actuó la detención de dirigentes y la ocupación militar de los campamentos mineros.

La huelga fue garantizada en los sectores donde hay influencia revolucionaria, resultado del trabajo de bases, pero la responsabilidad de los revolucionarios va más allá de garantizar la medida en sus bases, era necesario trabajar con intensidad hacia los sectores más vacilantes, pues ellos, al final de cuentas, inclinaron la balanza a favor de la acción del enemigo de clase.

Pero además de estos problemas, hay otro más de fondo que ha determinado la derrota transitoria de la huelga minera.

La burguesía minera, su estado, los militares, se prepararon claramente para una confrontación político militar contra el proletariado minero. Unieron en una sola estrategia la intransigencia de los patrones, la indolencia e hipocresía del Ministerio de Trabajo, una propaganda de claro contenido terrorista y antiobrero de la Sociedad Nacional de Minería, la ocupación militar de los campamentos, la desaparición y el asesinato de los dirigentes sindicales.

En cambio en la conducción de la huelga minera, sólo se preparó para una huelga combativa. En las bases no se explicó ni comprendió claramente que el enfrentamiento tenía que tomar en cuenta la situación de guerra del país, el tipo de respuesta que iban a dar las clases dominantes, la necesidad de desarrollar niveles clandestinos de conducción de los sindicatos cuyas directivas las masas debían acatar disciplinadamente, no se tomaron las medidas necesarias para garantizar el funcionamiento de los órganos de autodefensa obrera, tampoco desarrollamos un plan político militar suficiente para enfrentar la ofensiva del enemigo de clase.

El papel de Sendero Luminoso fue nefasto en el movimiento sindical minero. SL trabajo por la derrota del movimiento popular y hace juego a la contrarrevolución por su práctica de terrorismo ultraizquierdista. Los seguidores de Abimael Guzmán no han podido calar en el corazón del proletariado, hace ya algún tiempo hacen considerables esfuerzos por captar a las direcciones de las organizaciones sindicales sin lograrlo, por su debilidad ideológica y política han perdido incluso en las confrontaciones con las posiciones más atrasadas del reformismo en el movimiento sindical. Es entonces que estos señores incapaces de dar la batalla en los canales de la democracia proletaria, o buscan imponerse a través del autoritarismo, usando el terror y el asesinato como instrumento para eliminar a dirigentes sindicales opositores y amedrentar a la masa. Los sindicatos de pronto se encuentran entre dos fuegos: el de las clases dominantes (que están más o menos acostumbrados a enfrentar) y el otro que en nombre de una “revolución de nueva democracia”, del “pensamiento Gonzalo” también asesina a sus dirigentes. La acción de SL al no ser comprendida claramente por los trabajadores debilita enormemente su organización y capacidad de combate.

Ciertas debilidades y demoras en el deslinde con Sendero Ruinoso, que se reflejó incluso en el último Congreso Nacional Minero, ayudó a esta labor provocadora y confusionista. Si hubiera existido una clara explicación sobre el carácter antiproletario de esta práctica de SL hubiera sido menor el daño al movimiento sindical minero.

Se ha iniciado un nuevo período en la lucha reivindicativa y de protesta popular. Hoy el movimiento popular tiene que tener claridad de la situación de guerra que vive el país y adecuar sus luchas a esas condiciones para hacer frente a la guerra sucia de las clases dominantes.

La huelga campesina sirve para ratificar esta evaluación. Mientras en Puno y Cusco la huelga de los trabajadores agrarios tuvo un alcance limitado, en el departamento de San Martín alcanzó su más alto nivel de lucha con un fin victorioso.

En el departamento nororiental, a pesar de la ocupación militar del departamento, la unidad de la guerrilla con las masas (empezando por las zonas donde el MRTA está más asentado) permitiendo que los bloqueos se generalizarán y neutralizar la capacidad represiva del enemigo. El Frente de Defensa asumió su papel de fuerza centralizadora, convocando al resto del pueblo bajo una plataforma mínima, con ello se consiguió la paralización total del departamento.

El general Arciniegas tuvo que negociar y aceptar las condiciones de los campesinos, las limitaciones en la conducción de la Federación de Campesinos –que no valoró la importancia de las reivindicaciones de los otros sectores, y levantó por su cuenta la huelga- no permitió que la victoria fuera aún más contundente. El incumplimiento de estos acuerdos están llevando a evaluar por las organizaciones populares de la zona la posibilidad de reiniciar la huelga, para ello es necesario prever que el enemigo también debe haber sacado las lecciones necesarias y será necesario trabajar más intensamente la organización de la lucha.

Las limitaciones en estas dos luchas impidieron que se fusionaran con otros sectores en lucha como la CITE, Construcción Civil, Pescadores, Laboratorios, Papeleros, Campesinos de Ancash, fusión que hubiera permitido mayor capacidad de construir la Coordinadora de Gremios en Lucha que hubiera desbordado la resistencia de la dirección de la CGTP a centralizar estas luchas.

Es necesario destacar la lucha de los trabajadores estatales que se ha caracterizado por su alta combatividad, autodefensa, asimismo resaltar la lucha de la Federación Agraria Departamental Atusparia-Uchu Pedro de Ancash que ha desarrollado una huelga con ocupación de las poblaciones, y con un pliego que va más allá de las reivindicaciones economicistas y que ha conseguido una victoria sumamente importante y de carácter político, el compromiso de que los hijos de los campesinos ancashinos no serán usado como carne de cañón para el combate contra las organizaciones alzadas en armas.

Una gran debilidad en el movimiento popular es el fraccionamiento de las luchas y la pasividad de la Asamblea Nacional Popular, ante este hecho tampoco se ha colocado suficientes fuerzas para el impulso de la Coordinadora de los Gremios en Lucha.

La superación de estos problemas exige un trabajo de masas de mayor profundidad por parte de las fuerzas revolucionarias, es necesario ganar la hegemonía política real, fusionar la guerra revolucionaria con las masas, sobretodo con sus sectores más combativos.

Los tramos finales de un gobierno fracasado y criminal.-

A esta altura el gobierno aprista no sólo es un régimen reaccionario sino que además ha fracasado totalmente. El actual gabinete encabezado por su personalidad derechista más importante y teniendo como ministro de Economía a su personalidad más radical, ha implementado las medidas más antipopulares de esta administración buscando recuperar el control de las variables de la economía en crisis y también ha fracasado.

La corrupción campea sin freno, la ineptitud sólo se compensa con más represión.

Los reclamos de los trabajadores solo han encontrado la más cerrada intransigencia. En nombre de salvar al país se ha empobrecido como nunca a las mayorías, en cambio, un puñado de monopolios han incrementado enormemente sus ganancias. Para garantizar la estabilidad de esta forma de “recuperación de la economía” el gobierno ha defendido a sangre y fuego el orden establecido.

Fiel a la precondición de los monopolios imperialistas de “restablecer el orden interno” para crear condiciones de seguridad para sus inversiones, la principal preocupación del gobierno aprista es la lucha contra la subversión.

La guerra contrarrevolucionaria ha entrado a una nueva etapa. El Estado ha colocado toda su infraestructura al servicio de la guerra contrarrevolucionaria. El Estado avala plenamente la política de crimen y genocidio: en los departamentos del interior del país las masacres son transformadas en supuestos enfrentamientos con “subversivos”, los desaparecidos y asesinados son cosas de todos los días, el control de los medios de comunicación permite que la aparición de las fosas comunes pasen completamente desapercibidas. En las ciudades las fuerzas policiales responden a cualquier acción armada, asesinando a sangre fría a revolucionarios capturados en acción o no, y de no tener revolucionarios en sus manos, asesinan gente inocente; los grupos paramilitares cuentan con la más absoluta impunidad, y a pesar que hay numerosas pruebas que implican en esta acción al ministro del Interior y jefes policiales estos cuentan con todo el aval gubernamental. El gobierno ha extendido la ocupación militar, se ha declarado nuevas zonas de emergencia como los casos de Lima y Callao, y el Norte Chico donde la acción guerrillera del MRTA se acrecienta aceleradamente. En el campo se ha incrementado sustancialmente el equipamiento de las fuerzas contrarrevolucionarias y el papel más importante ha pasado a cumplirlo las fuerzas aerotransportadas.

Pero para los sectores más reaccionarios todo esto les parece insuficiente, hablan de una falta de política antisubversiva, de carencia de energía, condenan incluso el intento de juzgar acciones de genocidio en los tribunales militares como el caso de la masacre de los penales.

Las elecciones municipales y las fuerzas policiales.-
Una vez más el sistema ha dado inicio al recambio y reacomodo en la administración del Estado, el primer tramo –el municipal- ha sido cumplido. Al pueblo, a la revolución el problema electoral no tiene un significado estratégico, estas elecciones no modificarán estructuralmente las características de la confrontación de clases, ni sus tendencias fundamentales; pero en el plano táctico tiene una incidencia importante, tanto para medir el ritmo del desgate del sistema como tal, el reacomodo de las fuerzas en la clase dominante, la fortaleza o debilidad del siguiente régimen.

En las elecciones municipales se ha producido un fenómeno aparentemente contradictorio. Estas elecciones, como nunca antes, no ha sido capaz de despertar el entusiasmo de las masas. Las justas electorales anteriores particularmente las de 1978, 1980, 1983, 1985 tenían una intensa movilización de bases para la actividad propagandística, en esta elección eso ha sido sumamente débil; esos procesos electorales estuvieron acompañadas de grandes movilizaciones de partidarios y simpatizantes de los grupos en contienda, los actos finales significaban manifestaciones de centenares de miles, esta campaña ha sido sumamente pobre y los mítines de cierre de campaña apenas han agrupado a 10 o 20 mil simpatizantes sin entusiasmo y en el caso del Fredemo tuvo que suspender este acto final. La campaña ha estado concentrada en los medios de comunicación, donde han cometido básicamente las empresas publicitarias, con ventaja enorme para aquellos vinculados directamente a los monopolios. Ha sido pues una campaña sin olor a masas.

Pero por otro lado, las elecciones –sobretodo en las últimas semanas- se colocó en el centro real del quehacer político nacional. El elemento decisorio para este fenómeno no fue –a diferencia de los anteriores comicios- las ilusiones del pueblo y sus esperanzas en el recambio, sino la acción y posición de Sendero Luminoso. Partiendo de una evaluación incorrecta, no sólo del estado de ánimo de las masas de sus propias fuerzas, Sendero Luminoso lanzó la consigna del boicot electoral.

Para que la consigna del boicot sea justa y viable, no se requiere sólo del desengaño parcial de las masas, cosa que ha venido sucediendo sino que ese desengaño sea total y devenga en una vocación de oposición activa a la misma, esto último tiene que ver con el avance de la conciencia revolucionaria de las masas. Sendero Luminoso lejos de entender la incorrección de su análisis optó por querer imponer su táctica por la fuerza, no ya a las clases dominantes sino al pueblo por la vía del temor.

Este grave error de Sendero Luminoso permitió una falsa polarización de la lucha de clases, en la que los opresores sacaron ventaja. El pueblo que avanzaba en la tendencia de rechazo a las diversas opciones electorales de la burguesía, de pronto se vio ante dos fuegos, una del enemigo de clase y otra que a través del terror y el asesinato buscaba imponer una táctica que no compartía y a la que terminó rechazando, lo cual fue aprovechado por la burguesía para representar la asistencia masiva al acto electoral como un triunfo de la “democracia burguesa”.

Sendero Luminoso que supuestamente quería desgastar y boicotear las elecciones, lo que ha logrado precisamente es convertir las elecciones municipales en el centro del quehacer político. Autocráticamente es necesario señalar que hemos tenido una falta de mayor iniciativa para modificar estas tendencias.

Un hecho que mostró nítidamente esa falsa dicotomía fue el “Paro Armado” de Sendero Luminoso y la “marcha por la paz” convocado por IU pero capitalizado por la derecha.
Abimael Guzmán buscando imponer su táctica apeló al terror contra las masas, y su expresión más pura fueron los llamados “Paros Armados”, especialmente el convocado en Lima. A pesar de los esfuerzos de los activistas de Gonzalo, era evidente que las masas no acatarían el “paro”, entonces se apeló al amedrentamiento a las masas mediante amenazas, acciones que generaran temor y el asesinato de dirigentes populares como el crimen contra el c. Castilla, destacado dirigente textil y militante del PUM, su entierro expresó el repudio de las masas obreras a esta práctica senderista.

Los compañeros de Izquierda Unida intentado “recupera la iniciativa”, interpretando el rechazo a las propuestas de SL convocaron a una movilización, pero el contenido que le dieron al llamamiento abrió las puertas para que la burguesía, no sólo la absorbiera, sino le diera el contenido que deseaba.

Es cierto que la Paz es un anhelo de las masas, pero no la búsqueda de una paz abstracta, menos en nombre de la Paz se puede justificar la violencia histórica y criminal del sistema. El rechazo al terrorismo ultraizquierdista no puede ser argumento para condenar el derecho del pueblo a resistir a la violencia reaccionaria con la violencia revolucionaria.

La convocatoria realizada bajo la hegemonía de los sectores más conciliadores de IU tenía un contenido gaseoso, de condena casi exclusiva a SL y la extensión de lamisca a toda la lucha armada, se realiza esta condena en nombre de la “democracia” (identificándola con la que vivimos). Con ello abrió las puertas para que Vargas llosa, el cómplice de uno de los más atroces crímenes –el de Uchuraccay-, no sólo se sumara a la “Marcha por la Paz” y llamara a toda la derecha a hacerlo. La burguesía tomó la iniciativa en sus manos, y ante la pasividad complaciente de la mayoría redirigentes de IU le dio el contenido contrarrevolucionario que deseaba, a través de los medios de comunicación. El esfuerzo de los sectores radicales de IU fue tardío e insuficiente, la derecha se dio el lujo de exigirle disculpas por atentar con un comunicado contra el “espíritu unitario y democrático de la marcha por la paz”.

A pesar que como ninguna movilización, la “Marcha por la Paz” contó con el auspicio de todos los medios de comunicación la participación no fue realmente un acontecimiento de masas sino de activistas de las organizaciones convocantes. Si bien en la marcha misma fueron la izquierda y los sectores cristianos quienes llevaron el mayor contingente, la marcha fue presentada a millones de peruanos como una marcha en defensa del orden establecido y fue Vargas Llosa el que terminó capitalizando mejor su abrazo con Henry Pease.

En las épocas actuales los espacios políticos tienen que ser bien delimitados, no se puede en nombre del combate al senderismo unirse a quienes defienden este sistema injusto de hambre, miseria y muerte.

En cuanto al proceso electoral municipal, la posición asumida por nuestra organización fue correcta, aunque tardía, lo que impidió una mayor incidencia. Cuando planteamos la consigna de “El poder se conquista con las masas y las armas” y la de “Voto viciado, voto de protesta” partíamos de la siguiente evaluación:
- Los actuales municipios han sido desojados de poder político real, carecen de rentas propias para que garanticen su gestión (colocándolos a la merced de la voluntad del gobierno central) y ha sido cargado de una serie de problemas irresolubles. Por esta razón los municipios, manejados con la visión de una buena administración, no son un mecanismo eficaz y de acumulación de fuerzas.
- La única posibilidad de modificar esta tendencia es colocar esos municipios al servicio de la lucha popular, aún a lecciones de su propia experiencia y enfrentó las elecciones con un programa de eficiencia administrativa, carene de todo sentido de protesta y revolución, dañina más bien para el campo popular, las injusticias, la explotación y los crímenes de la “democracia burguesa” no fueron tocados para nada y, el silencio en estas condiciones es complicidad.
- Los planes impuestos para la campaña determinaría la misma a favor de quienes tienen mayor capacidad de recursos económicos y el control de los medios de comunicación.
- La disputa en la izquierda no fueron manejadas en el terreno de los principios, sino como pelea por las candidaturas, eso afectó seriamente la moral de los partidarios del frente izquierdista.

En estas condiciones lo más importante era, dar un contenido revolucionario consciente a ese desengaño, afirmar un espacio distinto al reformismo y ultraizquierdismo. Eso podía hacerse combinando la propuesta de voto de protesta con la agitación programática revolucionaria.

Aunque no cumplimos plenamente nuestros objetivos, los resultados indican que la evolución fue correcta. Si bien no podemos afirmar que toda la votación viciada es influencia nuestra es claro que fue importantísimo nuestra incidencia en esa dirección, los propios ideólogos de la derecha reconocen que por primera vez “el voto viciado ha tenido un contenido profundamente político”, revolucionario diríamos, nosotros. Nueva antes el voto en blanco y viciado había logrado las dimensiones de las últimas elecciones.

De no haber sido por SL, los resultados electorales serían desastrosos para el sistema. La derecha usa el fracaso del boicot para sacar la conclusión falsa que la mayoría popular ha respaldado esta democracia con su participación en estas elecciones. Lo cierto es que la mayoría ha rechazado las propuestas del sistema y a castigado a IU por su política de conciliación y sus disputas sin principios.

La debilidad de las fuerzas de izquierda para capitalizar ese desencanto se ha reflejado en la victoria de Ricardo Belmont con una alta votación en Lima. RBC ha capitalizado el descontento en las capas medias y los sectores más atrasados del pueblo. Es necesario reorientar la propaganda revolucionaria hacia las más amplias mayorías, tanto en amplitud de su distribución, en el lenguaje accesible, como el tratamiento de sus problemas concretos.

Estos resultados han abierto una etapa de reajustes en la orientación de todas las fuerzas con miras a las elecciones presidenciales.

El Fredemo: la nueva carta de la contrarrevolución.-

Cuando en las elecciones presidenciales anteriores la derecha neoliberal obtuvo una bajísima votación, muchos compañeros de izquierda afirmaron que la “derecha” había llegado a su fin. Cuatro años después, esos viejos dinosaurios de la política burguesa, aupados tras el nuevo rostro de un novelista, se presentan como los sucesores gubernamentales. El tiempo reafirma esa vieja enseñanza: “el capitalismo no se cae solo, por más podrido que esté, es necesario derribarlo”.

El desgaste de Alan García fue capitalizado por la derecha más reaccionaria, que asumió un papel de oposición más firme, acusando al APRA de llevar adelante el programa de IU con lo cual mataba dos pájaros de un tiro. La dirección de IU afanado de buscar la tolerancia de las fuerzas defensores del sistema (pues consideraba asegurada la victoria en 1990), moderó su lenguaje y apoyó el régimen justificando la propaganda más reaccionaria y asumiendo parte del desgaste gubernamental. Le ha sido fatal, hablando electoralmente, no haber sabido diferenciarse del APRA, no sólo ha perdido imagen sino que pareciera que hubiera perdido hasta el sentido del olfato político, pues aún en plena campaña presidencial son Vargas Llosa Y Alan García ambos sanguinarios defensores del sistema los que polarizan la política y no qui9enes supuestamente cuestionan el orden establecido. El problema en IU, es su dirección, si bien se ha producido la ruptura con Barrantes, no se ha producido un deslindo político con esa orientación que llevó al frente electoral izquierdista a la capitulación y pérdida de imagen que la derecha capitaliza hábilmente.

Esa “recuperación” de la vieja derecha neoliberal es a costa de juntarse en un solo bloque todos los partidos, grupos, “independientes”, gremios empresariales, y aún así no han conseguido despertar el entusiasmo que otrora sí lograra Belaúnde. Cada vez que han existido algunas dificultades es evidente que la unidad de estas fuerzas está basada en la aspiración de retomar el manejo administrativo del Estado y sus prebendas. Es evidente el esfuerzo que realizan algunos intelectuales formados por la matriz imperialista y que más puramente expresa “Libertad”, para dar contenido programático al frente.

Su principal carta político-programática es la “modernización”. Nadie puede negar la estructura arcaica (incluso en los moldes capitalistas) de la economía peruana, ella es resultado de la dominación colonial e imperialista. Esta estructura determina la incapacidad de competir en la economía capitalista mundial.

Hoy cualquier análisis serio permite constatar que esta situación no es posible de ser modificada en los marcos de la actual división internacional del capitalismo. El imperialismo concentra el 80% de sus inversiones en las metrópolis imperialistas y básicamente en los sectores de punta de la industria (automatización, computación, ingeniería genética, espacial, atómica, etc.); la industria de consumo inmediato ha sido concentrado en algunos “países factoría” (Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong, Calcuta, Brasil) que han copado un mercado mundial que reduce cada vez más por el empobrecimiento de las masas del “tercer mundo” resultado de la sobreexplotación y saqueo de nuestros pueblos.

Pero los políticos burgueses peruanos son incapaces de ver esta realidad mundial ly siguen a pie juntillas las directivas de quienes precisamente buscan ahondar aún más nuestro retraso, miseria y reprimarizar nuestra economía.

El planteamiento del FREDEMO sostiene:
- Eliminar la capacidad empresarial del Estado. Liquidación de toda propiedad del Estado, eliminación de toda reglamentación de precios, etc. para que las leyes más puras de la regulación liberal se expresen en el mercado.
- Reducción a su mínima expresión (incluso hasta su eliminación) de los impuestos directos recargando el peso sobre los indirectos. Reducción a su mínima expresión de la tasa arancelaria, para que la industria peruano adquiera “competitividad” ante la invasión de la mercadería extranjera. Eliminación de los subsidios estatales.
- “Reinserción de la economía peruana en la economía internacional” (como si alguna vez hubiéramos salido de ella), libertades absolutas para la inversión imperialista, impulso de las “zonas francas”, reinicio del pago de la deuda externa tanto en monedad como en bienes nacionales mediante la llamada “transformación de la deuda externa en inversión interna” (pago en empresas estatales)
- Instauración de la libre contratación de la mano de obra eliminando toda conquista lograda por los trabajadores en decenas de años de lucha. El objetivo es someter a los trabajadores a una sobreexplotación aniquiladora para generar una ganancia que supuestamente serviría para la “modernización”.
- Colocar la formación ideológica del país en manos privadas, facilitando no sólo una mayor monopolización de los medios de comunicación sino eliminando la gratuidad de la enseñanza. El objetivo es elitizar la educación.

Una burguesía como la peruana, carente de sentido nacional y de visión estadista, su única defensa es precisamente la existencia de un Estado económicamente fuerte, capaz de imponer un mínimo de reglas que protejan esa burguesía endeble y de ser posible faciliten su expansión. La eliminación de este papel deja en manos de los monopolios todo el terreno de juego, la mediana burguesía será empujada a la quiebra. So pretexto de la “libertad para todos” se proyecta la monopolización generalizada de la economía.

La monopolización de todos los sectores de la economía, incluido los servicios del Estado, elimina la supuesta “oferta y demanda” pues los precios y demás condiciones serán impuestas por un puñado de monopolios. La desprotección total del mercado interna será falta particularmente para el agro, pues, la importación de alimentos y materias primas agrarias liquidará toda posibilidad de desarrollo, y, la quiebra de los productores agrarios abrirá aún más las puertas para la remonopolización de la propiedad de la tierra y el sometimiento del campesinado a una sobreexplotación brutal.

El planteamiento de reducir los gastos del Estado se basa en la propuesta de despido de centenares de miles de trabajadores públicos; parte de esos despidos será para reemplazarlos por el nuevo clientelaje fredemista. Se incrementará la desocupación y la miseria popular, consiguientemente el mercado interno se reducirá, lo que llevará la recesión a niveles aún desconocidos por la economía peruana.

En lo referente a la deuda externa. El gobierno peruano paga una cifra reducida, porque realmente no hay ya ninguna capacidad de pago; esa reducción de pago comenzó en los últimos meses del gobierno belaundista. Lo que hizo Alan García fue aprovechar esa situación de insolvencia para cubrirla con un discurso antiimperialista, demagógico, discurso que se acaba de desnudar con la firma del acuerdo con el FMI. La propuesta del FREDEMO sólo significará mayores sufrimientos para nuestro pueblo, pero tampoco podrá cubrir con el pago de una deuda cuyos servicios superar ya los ingresos por exportación, por eso se plantea el pago en bienes nacionales, es decir el remate de los despojos de la economía del Estado peruano.

Estos señores suponen que con estas medidas podrán contar con nuevas inversiones, suposición completamente equivocada. Las posibilidades de créditos importantes no tiene asidero serio, así lo han manifestado los propios centros financieros neocoloniales y es la experiencia de otros países de América Latina, la saturación del mercado internacional, bloquea también la posibilidad de nuevas inversiones imperialistas importantes en la industrialización. La única fuente posible para acumular ganancias que queda, es la sobreexplotación de los trabajadores, es la esencia del programa FREDEMISTA.

Por eso el pilar central de esta política es la eliminación de todos los derechos laborales, así pagando un salario que no alcance ni para la mantención del trabajador podría acumular una riqueza que les permitiría su “modernización”. La economía devendrá en una máquina de triturar seres humanos, la ganancia obtenida en dólares de las exportaciones será remitida fuera del país en búsqueda de otros lares que les brinden más “seguridad”.

Otro componente de este plan es iniciarla con un paquete de Schock económico. Ese tipo de medidas aplicadas en países con una situación menos dramática que el Perú (Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia) han generado grandes eclosiones sociales. En nuestro caso, donde la situación del pueblo es ya dramática, muchos dicen que eso no se producirá porque ya estamos acostumbrados a esas medidas; lo cierto es que amplias mayorías populares están en lo mínimo posible de resistir, un golpe de esa magnitud los colocaría al borde de la muerte por inanición paulatina y es lógico que defendería su derecho a vivir, lo cual sumado al avance de la lucha armada convertiría en explosiva la situación del país. Por esa razón, junto a su propuesta económica los del Movimiento “Libertad” han diseñado una estrategia de guerra contrarrevolucionaria que busca ahogar en un mar de sangre la protesta popular.

En la propuesta, han trabajado, además de los técnicos del FREDEMO, militares caracterizados por su profundo espíritu reaccionario y asesorados por especialistas léase Pentágono y CIA) norteamericanos. El plan militar propone un golpe estratégico a la guerrilla, en cuatro a seis meses, que desarticularía sus fuerzas, reduciéndola a grupos pequeños, dispersos y sin conducción, que posteriormente se encargarían de limpiar. El cálculo de víctimas para conseguir esa “victoria” es de 100 mil muertos.

Queda claro entonces cómo se conseguirá tales objetivos. En el campo se bombardearían todas las zonas de influencia guerrillera con la lógica de “matar 100 sospechosos para eliminar 3 subversivos” planteado ya hace algún tiempo por los generales fascistas. En las ciudades se eliminaría la mayor cantidad posible de subversivos en “enfrentamientos armados” y clandestinamente a través del trabajo de los grupos paramilitares que han sido formados en academia y organizadas desde el ministerio del Interior y las fuerzas armadas. Mediante razias en el campo y la ciudad, así como la ejecución de los prisioneros de los penales, se eliminaría a la dirección de la subversión. Se buscaría mediante el terror dejar a la guerrilla sin su base social. Es un plan criminal, el más cruel y sanguinario que se haya elaborado en Sudamérica en el presente siglo.

Llevar adelante este programa contrarrevolucionario tiene algunas dificultades previas que superar. Convencer a sus socios (AP-PPC) que no aceptan del todo el plan porque saben que, aún en el caso de triunfar ningún pueblo perdona un genocidio de esta magnitud, saben que la mano justiciera del pueblo llegaría a tomarles cuentas donde se encuentren. También tienen que unificar criterios al interior de la Fuerza Armada donde hay sectores que se inclinan por una estrategia antisubversiva que combine más bien una serie de reformas totalmente contrapuestas al programa Fredemista y otros que no confían en Vargas Llosa, pues consideran que la democracia burguesa es ya una traba y son partidarios de esa política pero previo golpe de estado.

También tienen el problema de resolver la logística, equipo y cuadros en número suficiente para poder aplicar el plan en tan escaso tiempo, tiempo que es a su vez componente decisivo pues si se alarga en el tiempo se vuelve inútil. Por eso no descartan la eventualidad de que las tropas norteamericanas intervengan directamente, con ese objetivo se viene construyendo la base militar de Santa Lucía, so pretexto de combate al narcotráfico.

Es cierto que existen contradicciones entre los mandos de las FF. AA. peruanas (cuyas preocupación fundamental es la subversión) y la DEA norteamericana, pero es evidente que quienes diseñaron estratégicamente la ubicación y construcción de Santa Lucía no estaban pensando sustancialmente en la DEA sino en la guerra que se desarrolla en el Perú.

Brevemente toquemos el problema del narcotráfico. Las causas de la expansión de las bandas del narcotráfico son fundamentalmente las siguientes:
- La crisis moral del sistema capitalita, sobretodo en las metrópolis imperialistas, crea un mercado que impulsa la expansión productiva.
- La crisis económica mundial ha generado una baja sustancial de la tasa de ganancia, los nuevos capitalista tienen pocas posibilidades de acumular ganancias rápidamente, la única forma rápida de acumulación capitalista son los negocios ilegales, y entre ellas fundamentalmente de la droga ambos factores se alimentan mutuamente.

El narcotráfico hace tiempo dejó de ser un problema policial para convertirse básicamente en un problema económico, las mafias son grandes monopolios que mueven miles de millones de dólares. Tales capitales ahora buscan su legalización en la estructura formal de la economía capitalista.

La burguesía colombiana hace tiempo aceptó esa incorporación. Los narcoburgueses llevaron además de sus capitales, sus métodos de mafia a la lucha de clases, respondieron a los reclamos de los sindicatos y la protesta popular, notando bandas de criminales mercenarios que asesinan a dirigentes sindicales, políticos populares y compañeros vinculados a la guerrilla. La vieja oligarquía colombiana no sólo vio con buenos ojos esa práctica, sino que se sumó a ella. La narcoburguesía colombiana se fortaleció económica y políticamente, sintiéndose ya en capacidad de diputar el poder político llegando a fundar su propio partido que en las últimas elecciones obtuvo el tercer lugar; asimismo dieron un contenido político de clase a sus bandas de mercenarios.

Fenómeno similar ocurrió en Bolivia, y allí también existe un cuartel militar norteamericano antinarcótico y nada importante ha hecho para combatir ese fenómeno.

En el Perú, las bandas han contado con la complicidad de los más altos niveles del poder, el descubrimiento casual de una de ellas puso al descubierto que gran parte de los mandos policiales estaban a su servicio, el descubrimiento de otra en Europa, permitió revelado algunos contactos diplomáticos y parlamentarios al más alto nivel, una serie de probadas acusaciones contra mandos militares, policiales, parlamentarios; ministros y exministros han sido cuidadosamente cubiertos por el poder. Todas estas bandas además de sus negocios con la droga manejan importantes ramas de la economía o trabajan con los monopolios; es conocido que la mayor parte de los dólares que el Banco de Crédito es otro de los grandes compradores de los dólares del narcotráfico.

Los yanquis aceptaron la incorporación de tales capitales en su economía, con el objetivo de mejorar sus condiciones en la competencia con el avance japonés y europeo, a cambio de esas inversiones. La CIA protegió a los capos de la mafia. Así, mientras el gobierno norteamericano “presionaba” a los gobierno para reprimir el narcotráfico, no otorgaba ninguna ayuda significativa para ello y descargaban su represión sobre el campesino pobre que no tiene otra alternativa que sembrar la coca.

Esas bandas introdujeron también en la competencia intermonopólica los métodos de la mafia, ante lo cual los viejos y poderosos capitales imperialistas reaccionaron para desplazarlos. Bush, entre otras cosas, expresa también esa reacción, igualmente a la oligarquía colombiana viendo peligrar su poder decide actuar más enérgicamente contra los carteles de la mafia.

Los hechos adquirieron otra dimensión cuando los capos de la mafia intentaron pasar a la ofensiva asesinando a dirigentes políticos que se oponían con más energía a sus planes. Todo esto puso fin al acuerdo con la CIA y el respaldo a la DEA. Es necesario señalar que no se golpean al narcotráfico en su poder económico, ni se detiene a las cabezas reales, tampoco las mafias golpean al que se supone es su enemigo principal: el gobierno norteamericano; son ya miles de inocentes víctimas que usa la mafia para presionar a los gobiernos norteamericano y colombiano a firmar nuevas reglas de juego que les permita proseguir su legalización.

El Perú siendo el productor principal de la materia prima ocupa sin embargo un lugar secundario en todo este juego. Aquí la política antinarcóticos ha sido siempre una política contra el campesino cocalero; esa misma es la política actual.

La guerra contra el narcotráfico, no tiene pues, su escenario principal al Perú. Sin embargo, ocurren cosas curiosas. En Colombia, país donde está el centro del conflicto con el narcotráfico, los norteamericanos sólo han aportado con unos cuantos recursos, armas y usado helicópteros que la propia prensa burguesa colombiana denuncia; en cambio en el Perú, donde no está el teatro principal de estas operaciones, se construye un cuartel militar, el mayor de sudamérica, con un aeropuerto para recibir aviones de desembarco de alto tonelaje, y bajo la conducción de los mejores expertos de Vietnam.

No es pues un cuartel antinarcóticos, sino la cabecera de playa de la intervención militar norteamericana en apoyo a la guerra contrarrevolucionaria. Los revolucionarios peruanos deben prepararse pues a enfrentar al invasor, a transformar la guerra revolucionaria en guerra nacional-revolucionaria. Los invasores deben encontrar aquí su tumba.

El proyecto del FREDEMO es el plan más reaccionario, antinacional y criminal que se haya diseñado hasta hoy por las clases dominantes.

Su punto más débil consiste en su desconocimiento de la realidad peruana, de las causas de la crisis, su carencia de respaldo real en el movimiento popular. El peso de esta estrategia está en la fuerza militar, la técnica y los recursos del sistema y el apoyo imperialista. Por eso el FREDEMO busca un abierto apoyo para este programa, no quiere ninguna política de alianzas ni de consenso que le ate las manos a cuerdos, quiere un gobierno lo más puramente contrarrevolucionario y proimperialista posible.

El objetivo de su campaña es ganar las elecciones en la primera vuelta para tener un parlamento que le se adicto; en este terreno la capacidad de IU para recuperar parte de su espacio perdido será importante para debilitar el siguiente gobierno.

El APRA busca la ayuda de los militares para pelear el segundo lugar.-

El APRA sabe que en elecciones sin fraude sus posibilidades de victoria son imposibles; en las elecciones municipales colocó una de sus mejores cartas, importó alimentos con sobreprecios para superar las colas por la escasez, pero no puedo evitar la derrota. Sin embargo, el esfuerzo tuvo algún resultado, la derrota no fue catastrófica como merecía, la demagogia de su discurso, la carencia de perfil de IU le permitió una votación regular, que alienta la posibilidad de un segundo lugar en las elecciones presidenciales y con ello la de repetir el plato en el gobierno.

Evalúan que la división y la falta de perfil de IU puede hacerle perder aún mayor votación, para ello levantan más la imagen de Barrantes. Pero el gran aliado son las Fuerzas Armadas; es sintomático que en las semanas recientes el gobierno desarrolle una política de grandes concesiones y prebendas para con los militares. Actúan con la lógica histórica de los opresores, siempre los militares –que no tienen votos- son los que han definido quien será el siguiente presidente.

La maniobra es sencilla. En las zonas de emergencia, donde se encuentra el 30% del electorado nacional, los militares son los únicos garantes del desarrollo de los comicios, son los que entregarán al JNE los resultados finales de las elecciones en dichas áreas, nadie más que ellos sabrán si lo que digan dichas actas serán ciertas o no. Bastará que aparezcan actas fraguadas de lugares donde no ha habido elecciones señalando votos a favor de una determinada lista o desaparecer actas de lugares que no convengan para tal fin; podrán también modificar las actas en los lugares donde no hay habido personeros de la listas que van a ser afectados, etc. En fin, las posibilidades de maniobra son muy grandes. Sería ingenuo pensar que el APRA no intentará usar esas posibilidades; ese es el objetivo de todas estas concesiones recientes a los militares.

El favor de los militares, está en una gran disputa. El FREDEMO les ofrece mayores condiciones para una guerra a muerte contra la subversión y por consiguiente mayores prebendas; el APRA maniobra entonces buscando el apoyo directo del actual Comando Conjunto, les ofrece la prórroga de sus mandatos por tres años más, extendiendo la edad de la jubilación de los oficiales. En las FF. AA: el Comando Conjunto es una especie de gobierno, y en condiciones de “guerra” significa grandes posibilidades para quienes la ejercen, pues ellos definen las obras, las compras de armas y municiones, los puestos y ascenso, los viajes al exterior, los acuerdos secretos con el imperialismo, etc. Manejar ese poder durante tres años más de los previstos es una oferta muy tentadora.

El APRA o piensa que con una mayor pérdida de perfil de la izquierda, consiguiendo a través del control de los medios de comunicación polarizar entre el APRA y el FREDEMO el proceso electoral, usando electoralmente las divisas del BCR, podrían incrementar algunos puntos en la pugna electoral, pero insuficientes, entonces una maniobra a su favor de unos 3 a 5% les aseguraría el segundo lugar, y suponen que en la segunda vuelta a los Barrantistas e IU no les quedaría otro camino que apoyarlos, con ello, aunque parezca mentira, estarían en condiciones de gobernar un nuevo período.

En caso que la maniobra les resultara exitosa, nos encontraríamos ante un segundo período de gobierno aprista, que sería mucho más débil pero más sanguinario que el actual, agravada porque empezaría con la acusación del fraude y una gran oposición, la crisis política se agudizaría en extremo, la conspiración militar estaría a la orden del día y lo más probable es que culminaría con un golpe de estado de carácter ultrareaccionario.

Crisis, ruptura y estancamiento de Izquierda Unida.-

Un elemento nuevo y decisorio en los próximos años es la crisis y ruptura de Izquierda Unida, que pareciera que van a ser los mayores perdedores de esta contienda electoral. Los compañeros dedicaron todos los últimos años de su quehacer político a convertirse en una fuerza aceptable como opción gubernamental por las fuerzas defensores del sistema. Este afán fue el fermento para que en su seno se desarrollaran cada vez más las posiciones de defensa del sistema, así se fue presentado una diferenciación, luego vino la crisis y finalmente la ruptura que amenaza convertirse en el comienzo del fin del reformismo en el Perú.

La derecha, con su centenaria experiencia política, jugó hábilmente sus cartas. Primero, aprovechando las grandes desviaciones de Sendero Luminoso los presionó para que zanjen con la lucha armada revolucionaria (“terrorismo”), alentaron a quienes asumieron tal “deslinde”, satanizaron a quines no lo hacían. Con esta maniobra consiguió que públicamente toda la dirección de Izquierda Unida condenara la lucha armada revolucionaria; unos lo hicieron abiertamente, calificándola de terrorismo y toso vergonzantemente acusándola de “vanguardismos-militaristas”; todos proclamaron públicamente su decisión de luchar en los marcos de la Constitución.

Los compañeros parten del supuesto que ya tiene “cautivo” al “electorado izquierdista” y que deben ganar a los “sectores medios”, para lo cual se despojan de todo tinte radical. Falsa apreciación, no han ganado al público que pensaban influenciar y en cambio han perdido espacio por la izquierda con amplios sectores del movimiento popular que se han ido radicalizando y que se refleja en la casi triplicación de 1978 a hoy de los votos en blanco, viciados y abstenciones.

Una vez conseguida la adhesión de un parte de IU, la derecha se planteó la ruptura del frente electoral izquierdista. Los nuevos “vanguardismos- militaristas” eran los del PUM y UNIR, ante ellos había que definirse para poder ser “auténticos demócratas”; alentaron a Barrantes a quien ya conocían como carente de principios, solevantaron como seguro próximo presidente, él encabezaba todas las encuestas, le auguraban un triunfo seguro si zanjaba con los vanguardistas-militaristas.

El pequeño (sobre todo en dimensión política) caudillo, hinchó pecho, se sentía ya seguro ganador y se lanzó a la cruzada de romper IU. Su única preocupación era que la ruptura fuera con una correlación a su favor para lo cual era decisivo ganar al Partido Comunista. Así surgieron dos proyectos distintos. Uno que era expresión del reformismo de izquierda, temerosa de la revolución, pacifista, pero que no renuncia al campo popular, y otro, reformista burguesa, socialdemócrata encabezado por un caudillo sin principios y sin alternativas en dos caminos distintos.

El daño que podría causar Barrantes hubiera sido menor sise hubiera afrontado principistamente el zanjamiento. Pero la mayoría de dirigentes de IU, ilusionados con la posibilidad de ser futuro gobierno optaron por la conciliación y fueron desarmados políticamente, asumieron un debate organicista, en el cual los barrantistas tuvieron la iniciativa política. Los afanes de conservar la unidad por encima de los principios por parte del PC fracasaron.

Desde las elecciones municipales que perdiera IU, el frente electoral no ha podido salir de una crisis, tres años sin iniciativa, sin perfil claro, que en el terreno electoral ha dejado el camino libre a la derecha neoliberal.

Finalmente la ruptura fue inevitable, los barrantistas no han vacilado en asumir todas las banderas de la burguesía, incluidas las de la continuidad de la guerra sucia. El papel que viene cumpliendo Jaime Paz Zamora en Bolivia demuestra que esta clase de “izquierdistas” son capaces de agresiones contra el pueblo que incluso algunos derechistas no se atreverían a realizar.

Para Izquierda Unida esta era la oportunidad de recuperar, por lo menos su perfil inicial, pero la campaña municipal y lo que va de la presidencial indica que no es así, hay una especie de una continuación de un Barrantismo sin Barrantes, donde los sectores “radicales” orgánicamente mayoritarios, políticamente siguen arrinconados y sin iniciativa debido a sus propios temores. Aún hay demasiadas esperanzas en poder acceder al gobierno en la segunda vuelta, para lo cual lógicamente tendrán que buscar el apoyo del APRA. Olvidan en esos cálculos la esencia de clase de las propuestas en disputa y el creciente proceso de polarización de la sociedad, en este marco es el FREDEMO el que le sigue sacando ventaja apareciendo como una oposición más consecuente y coherente frente a un régimen que sólo ha dado hambre y murete al pueblo.

Lo real es que ya sea por sus indefiniciones como por el fraude apro-militar, la Izquierda Unida está amenazada de ser relegada a un tercer o cuarto lugar electoral, lo cual postergaría para las calendas griegas las posibilidades de la vía pacífica y agravarían aún más su crisis.

Mientras tanto el proceso de diferenciación de IU avanza ahora “por la izquierda”. Conforme fracasa el proyecto reformista existe una creciente radicalización en importantes sectores que poco a poco van tomando cuerpo. Un primer brote de este fenómeno lo constituyeron hace más de un año los “bolcheviques” de Patria Roja, pero su carencia de claridad estratégica, firmeza revolucionaria y amplitud unitaria los ha conducido a una virtual autoliminación política.

Ahora tal diferenciación radical aparece por el lado de los compañeros del Partido Comunista. Este partido tiene una permanente contradicción entre su posición depuradamente reformista de izquierda y su base popular que periódicamente se radicaliza entrando en contradicción y ruptura con su dirección. En la ruptura que ahora amenaza sus filas aparecen aspectos distintos a sus procesos anteriores de ruptura. Surge al parecer, después de varios años de lucha interna, nace de su aparato de seguridad, elementos que conjugados les ha permitido cuajar un proyecto estratégico distinto; sus métodos de organización anuncian la adopción de la compartimentación, la búsqueda de un proyecto integral; aunque aún no queda muy claro, diera la impresión que no piensan desgastarse en una larga y agotante batalla por demostrar “quien es el partido”, “quien tiene derecho a usar el nombre” sino que anuncian nuevas siglas y nuevos símbolos. Los compañeros en realidad asumen un reto inmenso, el de transformar su organización en una organización revolucionaria, en condiciones muy difíciles, en enemigo aprovechará al máximo sus errores. Es por esa razón, por que no debemos dejar que se pierda un contingente revolucionario, que fortalecería el avance de nuestro pueblo, porque es deber de revolucionario ayudar a otras fuerzas que son revolucionarias que debemos prestarles nuestro apoyo.

No alegra al MRTA la ruptura de ninguna organización del campo popular, sabemos que esos hechos están siendo aprovechados por el enemigo para ahondar las diferencias que existe entre nuestra organización y los compañeros del PC, sabemos también que algunos de sus dirigentes, lejos de una evaluación autocrítica de sus propias trayectorias y comportamientos, de las promesas incumplidas que han generado desengaño, y apelan a la fácil explicación de una inexistente “infiltración”.

No pretendemos rehuir nuestras responsabilidades. La teoría y la práctica del MRTA es cada vez un polo de atracción para quienes tiene reales aspiraciones revolucionarias, de esa influencia nos sentimos orgullosos; no podemos negar tampoco que en el caso del PC, un elemento más de influencia es la existencia objetiva de muchos de nuestros héroes y mártires, así como combatientes que provienen de esas canteras que deben hacer servido de punto de referencia para esos compañeros. Pero eso nada tiene que ver con una política de infiltración que es completamente ajena a nuestra concepción y práctica revolucionarias.

La aparición de los compañeros del Frente Patriótico de Liberación debe servir para fortalecer el campo popular y potenciar las fuerzas de la revolución.

Pero lo que viene ocurriendo en el PC va más allá, en realidad es parte de un reordenamiento de toda la izquierda. Tenemos que recordar que también del PSR salió un contingente que ha dado origen al Movimiento Socialista Peruano que en los límites de su trabajo ha zanjado con el oportunismo sin principios. Constatamos también cambios –aunque muy vacilantes- en el comportamiento de los compañeros del PUM, cambios que no están exentos de una intensa lucha interna, bajo la presión de una creciente radicalización en sus bases particularmente campesinas. Ese mismo proceso de radicalización existe en el UNIR pero al parecer sin encontrar correspondencia ni puntos de referencia en instancias superiores generando una gran confusión en sus bases.

Estos hechos que vienen ocurriendo en la izquierda reformista, son sin lugar a dudas el fenómeno político más importante de estos últimos tiempos. De hecho esto puede terminar en una recomposición de las fuerzas en el campo popular que conduzca a nuevos y distintos niveles de unidad, donde se combine niveles amplios de unidad donde las fuerzas revolucionarias consignan la hegemonía en el campo popular, lo cual pasa por la construcción de un Frente Revolucionaria de Masas.

Nuevas tareas para garantizar el avance de la guerra revolucionaria.-

En estas condiciones hemos venido avanzando sin la espectacularidad ni los altos de otros momentos, no exentos de nuevos problemas que deben ser resueltos para poder caminar más aceleradamente.

Los avances más notorios son aquellos vinculados a l afusión entre la guerrilla y masas tanto en el nororiente como en el oriente, donde además de la huelga campesina resalta los avances en la construcción del poder popular.

La acción guerrillera y miliciana se ha expandido aún más por el país abriendo nuevos escenarios como Cusco, Puno, el Norte Chico y se va convirtiendo paulatinamente en un importante bastión del MRTA.

Notamos también avances importantes en la construcción de nuestra fuerza guerrillera en el centro del país, la campaña de agitación y propaganda, con tomas de numeroso poblados, pintas y embanderamientos realizados entre el mes de octubre y noviembre, son indicativos de esta recuperación, aunque todavía insuficiente, las masas han dad su abierta simpatía; las fuerzas de derecha y el Ejército se desesperan, amenazan con acciones terroristas contra los que difundan la prensa revolucionaria, intentar azuzar el enfrentamiento entre el MRTA y SL, al mismo tiempo que detienen, torturan y desaparecen a numerosos dirigentes populares sospechosos de ser tupacamaristas.

La acción militar más importante y de gran repercusión ha sido sin lugar a dudas la captura de Héctor Delgado Parker, elemento representativo de la burguesía reaccionaria, enriquecido sobre la base de maniobras y complicidad de los gobiernos de turno, de fraudes e inmoralidades con los dineros del Estado (más concretamente el no pago de una serie de servicios al Estado, monopolización de las microondas de satélite, comisiones por negociados en el caso de los Mirage y en la empresa estatal reaseguradora peruana) de complicidad directa con la guerra sucia implementada por el Estado habiendo sido el personaje encargado de organizar las reuniones de los medios de comunicación para el diseño de la guerra psicosocial contra nuestro pueblo. Su captura aterrorizó a las clases dominantes, pues comprobaron que de muy poco les sirve todo su aparataje de seguridad ante el avance y la combatividad de la guerrilla revolucionaria. Su juicio debe ser convertido en un acontecimiento político nacional, pues en ella se estará juzgando al régimen de Alan García y todos los inmorales que se enriquecen con la miseria y sangre de nuestro pueblo.

Constatamos también avances importantes en la actividad de los compañeros tupacamaristas en prisión así como en la organización nacional de sus familiares. Asimismo hemos mejorado –a pesar de las dificultades del momento político- nuestras relaciones con varias organizaciones de izquierda, en el marco de una política unitaria que busca tanto la unidad de los revolucionarios como la más amplia unidad del campo popular.

Pero también hemos constatado errores y limitaciones que vienen entrabando nuestro más acelerado desarrollo.

Nos ha faltado la iniciativa política constante para responder a los diversos momentos de la lucha de clases en nuestro país. Debemos esforzarnos porque sean los acontecimientos políticos los que estén siempre en el centro de nuestras preocupaciones de acción.

Necesitamos colocar también más atención en el desarrollo tanto cuantitativo como cualitativo del Partido, sobretodo cualitativo. Eso significa afrontar la necesidad de un desarrollo de mayor nivel estratégico de nuestros cuadros, con una intensa política de formación con métodos, documentos y lenguajes sencillos, sobretodo colocando nuestra línea al alcance de más amplios sectores del pueblo y en especial la masa campesina.

Para desarrollar acciones militares con mayor incidencia en la vida política del país, necesitamos también cuantificar más nuestros mandos y extender aún más la guerra revolucionaria en el campo, existe evidentemente un ritmo demasiado lento ene. Trabajo de ampliar las zonas estratégicas en el país.

En el trabajo de masas encontramos que el proceso de inserción orgánica de las masas y organización de la autodefensa está muy lejos de las posibilidades reales que brinda la lucha de clases y el avance de las mismas masas, y eso se debe a que aún no ajustamos bien la aplicación de una línea revolucionaria de masas, y al mismo tiempo que avanzamos en el proceso de partidarización combativa impulsamos el desarrollo amplio del Frente Político.

Asimismo, nuestro avance en el trabajo internacional es aún muy lento, lo cual permite que tanto la burguesía como Sendero Luminoso tergiversen la realidad de la lucha de clases en nuestro país.

También es insuficiente nuestra labor de agitación y propaganda revolucionaria.

Todas estas debilidades deben ser urgentemente corregidas para poder avanzar más enérgicamente en el desarrollo de la Guerra Revolucionaria del Pueblo, tolerarlo puede tener consecuencias fatales en los próximos tiempos ddonde palucha de clases adquierrá caracteres decisorios.

Preparar las condiciones para una defensiva revolucionaria.-

Las condiciones actuales exigen trabajar para avanzar cualitativamente en el curso de la Guerra Revolucionaria del Pueblo.

CALIFICAR Y EXPANDIR LA GUERRA REVOLUCIONARIA.- Tanto las necesidades urgentes de avanzar en la revolución para acabar con la desesperante situación de nuestro pueblo, como los preparativos de la contrarrevolución de una gran ofensiva sanguinaria destinada en ahogar en sangre tales esperanzas revolucionarias pase a nuevas etapas, que significa poder asestar golpes más contundentes y estratégicos al enemigo así como generalizar la guerra revolucionaria del pueblo, fundiéndola más con los sectores más avanzados de las masas.

Necesitamos potenciar la capacidad militar del Ejército Revolucionario Tupacamarista. Necesitamos que la guerra revolucionaria se extienda por todo el país priorizando la construcción de la fuerza militar en el campo. Necesitamos intensificar nuestras acciones con el objetivo de resolver el problema de armas y equipos para el avance del a guerra revolucionaria del pueblo. Necesitamos cualificar aún más nuestros cuadros militares. Debemos priorizar aquellas acciones que siendo pequeñas, sin gran repercusión posiblemente en gran escala, pero nos permita foguear grandes contingentes incorporando nuevos sectores al ejercicio de la violencia revolucionaria de las mas.

Debemos impulsar más las acciones armadas directamente vinculadas a la lucha de las masas buscando niveles de fusión entre la lucha de la vanguardia y la lucha de las masas en el proceso de guerra revolucionaria.

Debemos transformar el juicio de Héctor Delgado Parker en un verdadero acto político que permita educar a las masas en cuanto a la justicia revolucionaria y desenmascaramiento de los personajes del sistema.

Construir la autodefensa de masas.-

Los hechos recientes de la lucha de clases indican que existen ya sectores importantes de la vanguardia popular que están en condiciones de asumir la construcción masiva de la autodefensa de masas. La construcción de partido y experiencia operativa de las células de masas y del frente político deben volcarse con energía hacia la construcción de estos instrumentos de nuestro pueblo.

En los sectores organizados del movimiento obrero y particularmente en los sectores más avanzados es necesario transformar los piquetes de huelga en organismos permanentes de autodefensa. Estos organismos deben ser un instrumento de concientización, organización y defensa de las masas obreras.

Asimismo debe construirse brigadas de autodefensa estudiantiles, que empezando por la defensa frente a la represión sirvan como mecanismo del movimiento estudiantil para enfrentar la guerra contrarrevolucionaria.

En los barrios debe impulsarse la construcción de las rondas vecinales o urbanas, partiendo de las necesidades inmediatas de las masas, necesidades surgidas del abandono del Estado de cosas mínimas para la protección de estos sectores, llevar paulatina y persistentemente a la comprensión de la necesidad de la revolución.

En el campo debe impulsar con más energía la construcción del poder popular, para ello este evento ha aprobado un documento inicial que empieza el trabajo de sistematización de este trabajo estratégico de las masas revolucionarias peruanas, vinculada a ella debe impulsarse con más energía la construcción de las rondas de autodefensa y las milicias populares.

Debemos impulsar con más energía allí donde sea posible la centralización de las masas. Reactivando a los frentes de defensa y organizándolo allí donde no existiera; forjando las coordinadoras de organismos populares en lucha, desarrollando agitación y propaganda en esta dirección. Particular atención debe merecer el trabajo de la Asamblea Nacional Popular donde además de nuestro impulso debemos buscar acuerdos con otras fuerzas políticas de izquierda para arrancar a la ANP de la parálisis y jugar el papel que le asignó su Congreso.

Acerar y desarrollar más el partido.-

La construcción del partido como fuerza dirigente de toda la guerra revolucionaria, eje de unidad de todas las formas y niveles de lucha, forjador de cuadros competentes, tanto en las tareas políticas como las militares y ahora eficientes conductores del poder popular, con clara decisión de llevar la guerra revolucionaria hasta sus últimas consecuencias, que sepa afrontar las tareas de la unidad de los revolucionarios y de todo el pueblo.

Debemos desarrollar un trabajo intenso de construcción partidario en todos los niveles: autodefensa de masas, milicias, comandos y fuerza guerrillera. El trabajo de ganar militantes es una tarea de choque, la formación de cuadros pasa a primer lugar, para ello se requiere la producción de documentos sencillos y profundos que amplíen y desarrollen la línea revolucionaria del MRTA, debemos acentuar la mística revolucionaria tupacamarista, la formación integral en la práctica, debe proseguir la tarea de colectivizar cada vez más el trabajo de todo el partido.

Debemos colocar una gran atención en la ideologización marxista-leninista del Partido, con una gran visión creadora y propia ante los problemas de nuestra patria y el mundo de hoy, esto es particularmente importante cuando hoy en el socialismo existe una gran confusión ante lo que viene ocurriendo en los países socialistas, la reunión acordó entregar a la dirección la elaboración de un documento sobre estos problemas del socialismo en el mundo de hoy.

Trabajar por la construcción del Frente Revolucionario de Masas.-

Cuando hay otras fuerzas que avanzan hacia posiciones revolucionarias, es nuestro deber trabajar por la unidad de los revolucionarios, aceptando aquellos matices, identidades, métodos que aún nos diferencian.

La crisis del reformismo más profundo es debido a la creciente radicalización de las masas, radicalización que comienza a adquirir cuerpo, este proceso aún se encuentra en pleno desarrollo, debemos estar atentos a su evolución y buscar incidir positivamente en este proceso. Debemos hacer todos los esfuerzos por trabajar juntos con todas las fuerzas que demuestran vocación de avance, bembos buscar niveles de coordinación estables, trabajos conjuntos, líneas de acción comunes, sobretodo en el trabajo de masas.

Durante la campaña electoral las dinámicas distintas, la falta de mayores definiciones en la crisis de IU sólo permitirá avanzar hacia niveles de coordinación estrechas, pero esa situación podrá cambiar después de los comicios presidenciales, cuando el problema central será enfrentar el siguiente gobierno. En ese período será posible ya trabajar por la constitución del Frente Revolucionario de Masas.

La construcción del Frente Revolucionario de Masas debe ser enfrentada como una campaña abierta a las más amplias masas.

Es necesario precisar también que trabajar por la unidad de los revolucionarios no significa romper con las demás fuerzas del campo popular, por el contrario, esa unidad permitirá impulsar con más energía la más amplia unidad popular donde los revolucionarios podremos ya disputar la hegemonía.

Nuestra posición para las elecciones presidenciales.-

Los primeros indicios de cómo será el contenido de las campañas y perspectivas de las elecciones presidenciales en comparación con las municipales parece que no sufrirán grandes modificaciones.

Objetivamente el Fredemo se presenta como el más feroz enemigo del movimiento popular, plantea una campaña destinada a conseguir el respaldo para una propuesta económica y miliar contrarrevolucionaria pura. Toda acción destinada a debilitar esta propuesta debe ser tomada en cuenta, el régimen criminal que sucederá al actual debe llegar lo más aislado y debilitado posible. En este sentido la política del MRTA debe ser enfilada principalmente contra esta fuerza.

El APRA maniobra para llegar en segundo lugar y ganar eventualmente la segunda vuelta, el desenmascaramiento y el combate contra esta fuerza es sumamente importante, su política en una segunda etapa será una continuación más reaccionaria de la actual. El APRA debe ser combatida frontalmente hasta su último día de gobierno.

En cuanto a IU, ésta no supera la confusión y pareciera que pierde cada vez más la iniciativa, por lo menos en los que se refiere a la fórmula presidencial. No hay propuesta coherente de programa alternativo a la situación actual, no hay vocación de asumir la denuncia, protesta y un programa de cambios radicales. En estas condiciones difícilmente podrá recuperar el espacio radicalizado. Las fuerzas revolucionarias en estas condiciones no pueden otorgarle un “respaldo crítico”.

Pero también debemos recoger en este terreno la experiencia de algunos parlamentarios de IU, que por encima de la posición claudicante o conciliadora de los dirigentes han desarrollado una labor positiva para la lucha de nuestro pueblo. Las fuerzas revolucionarias deben estar atentas a la posibilidad de existencia de algunos compañeros consecuentes. En este caso, los revolucionarios manteniendo una posición de principios, sobre la inutilidad de la lucha electoral para la estrategia revolucionaria, y el uso oportunista que de ella viene haciendo el reformismo, debe tomar en cuenta esta particularidad para flexibilizar la posición asumida para las elecciones municipales. Los revolucionarios damos siempre respuestas concretas a los problemas concretos.

Ampliar nuestro trabajo de derechos humanos.-

La ofensiva del enemigo exige que la política de denuncia de los crímenes y violaciones de DD. HH. pase a ocupar un lugar más importantes aún. Este papel debe ser asumido principalmente por los organismos de Derechos Humanos.

Deben ser sistemáticamente denunciadas las masacres, desapariciones, ejecuciones extrajudiciales y la guerra sucia en general. Debe denunciarse la existencia de miles de presos políticos y la sistemática y salvaje tortura. Debe darse un contenido auténtico al sentimiento de paz de nuestro pueblo. Debemos trabajar para que la Iglesia asuma un rol positiva en el marco de esta guerra trabajando a favor de la humanización del conflicto. Debe gestionarse ante los organismos internacionales para el reconocimiento de la situación de guerra en el país, particularmente en el Tribunal de Ginebra, la Cruz Roja Internacional y las Naciones Unidas.

El trabajo de Derechos Humanos debe adquirir las dimensiones de un trabajo amplio de masas, y ganar a los sectores más amplios de la opinión pública nacional.

Intensificar el trabajo internacional.-

Papel importante en esta confrontación va a ser la denuncia que se realice y la solidaridad que se recoja a nivel internacional, para lo cual es preciso trabajar fuertemente en este frente, consolidando los núcleos de apoyo al MRTA, los comités de denuncia de la situación en el Perú, intensificando las relaciones con las organizaciones hermanas, organizando giras en diversos niveles, trabajando intensamente documentos y materiales de difusión internacional.

Nuestros documentos establecen el trabajo internacional como un trabajo estratégico, debemos generar una correlación internacional de fuerzas que contenga la brutalidad de las clases dominantes y la vocación intervencionista del imperialismo.