Hiperinflación, recesión y militarización: las dos caras del proyecto contrarrevolucionario
Fecha: 1989 01 01
Grupo: Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA)
País: Peru
Categoria : Comunicado
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HIPERINFLACIÓN, RECESIÓN Y MILITARIZACIÓN: LAS DOS CARAS DEL PROYECTO CONTRAREVOLUCIONARIO DEL GRAN CAPITAL

A menos de un año de dejar el gobierno, el APRA ha arrojado al país por la pendiente de la hiperinflación y la hiperrecesión, sumiendo a la inmensa mayoría del pueblo en la más espantosa miseria, en beneficio del gran capital monopólico que no sólo no ha sido afectado en lo más mínimo, sino que ha logrado un control cada vez mayor de los resortes fundamentales de la economía.

El gran capital generó la crisis, y la magnitud del fenómeno hiperinflacionario y recesivo es directamente proporcional al incremento de la ganancia monopólico-especulativa de un puñado de grandes burgueses, conocidos como los “Doce Apóstoles”. Sin embargo, la presión ideológica y política de la burguesía y la derecha es tal que quieren convencer al país que la crisis es resultado de la emisión inorgánica de monada, por lo que habría que liberalizar y privatizar completamente la economía y aplicar en lo inmediato una política de “schok”. Es decir, hacerlos dueños absolutos de la economía nacional y hacerle pagar los platos rotos al conjunto del país.

El gobierno hace tiempo suscribió a esta presión y por eso hace una serie de malabares económicos, como los “maquinazos” y el impuesto del ¡% a las cuentas corrientes, antes que afectar la ganancia del gran capital. En esa perspectiva, son inevitables nuevos “paquetazos” y “gasolinazas” contra la economía popular.

Pero un modelo económico de este tipo, tiene su contrapartida política en una militarización creciente del Estado y la sociedad, en una restricción mayor de los espacios legales y en extensión y profundización de la guerra sucia contra el pueblo.

La imposibilidad de reactivar la economía y la nula afluencia de inversión, tienen que ver con un factor político central: el problema que significa la subversión y la agitación laboral para las clases dominantes. Por ello, en u discurso del 28 de julio, Alan García reesforzó por exhibir “victorias” militares contra la subversión y enarboló la propuesta de los Tribunales militares.

El eje de la política de las clases dominantes y del gobierno es la profundización del proceso de militarización, como única vía para infligir una derrota estratégica al movimiento popular y revolucionario. Así lo revelan las características de los rastrillajes realizados en los últimos meses, el tratamiento a los sectores en huelga, los bombardeos de poblaciones como en los casos de La Morada y Madre Mía en la zona del Huallaga, donde todo indica que se habrían producido nuevas acciones de genocidio, y la respuesta de la represión al ataque de Pueblo Libre. En el “nuevo” giro de la estrategia contrainsurgente ya no hay heridos ni prisioneros, sólo muertos.

La misma óptica, la ofensiva policial-militar en el campo y en la ciudad es acompañada o complementada por el accionar cada vez más abierto y desembozado, de los grupos paramilitares, el mismo que se ha de incrementar en la medida que se profundice la militarización como respuesta al desarrollo de las luchas populares y de la guerra revolucionaria.

Es en este contexto que la carta del golpe y el cierre total de los espacios legales, se hace más compleja y riesgosa, aunque no por eso deja de estar vigente, siendo ya una opción de carácter institucional de las FF. AA. El hecho de que le contexto internacional y la proximidad de los procesos electorales no juegue a favor de salidas golpistas, no debe llevarnos a descartar esta posibilidad, que se irá acentuando en la medida que se agudice la polarización social, que el recambio electoral no ofrezca garantías a las clases dominantes o que los avances del movimiento popular y de las fuerzas revolucionarias sean cualitativamente superiores. En cualquier caso, el panorama es muy complejo.

Ni las elecciones ni el cambio de gobierno, son solución a los problemas nacionales y populares.-
Ya estamos en coyuntura electoral. Las elecciones municipales se van a desarrollar en medio de un proceso de guerra y en un contexto de agudos conflictos sociales, tomando en cuenta sobre todo la oleada de huelgas próximas, así como la posibilidad de un Paro Nacional de 48 horas ya propuesto y acordado por varias organizaciones populares. La carrera electoral se presenta compleja y llena de incertidumbres para las fuerzas en juego.

El FREDEMO es la carta electoral de los grandes grupos empresariales, que intentan traducir su inmenso poder económico y político, en un mayor sino total control del Estado. Luego de superar su peor crisis se ha ido asentando, aunque mantiene las contradicciones económicas e ideológicas secundarias de las fuerzas que lo integran. Resalta en este bloque la ofensiva ideológica y política que ha desatado y el protagonismo de los empresarios, expresando abierta y directamente sus opiniones políticas y financiando la campaña. Buscan imponer el modelo económico y político de Pinochet: liberación y privatización de la economía reduciendo el rol del Estado, reducción del gasto público apelando a despido masivos y al abandono de servicios sociales básicos para la gran mayoría de la población, leyes antilaborales y reducción más drástica del consumo interno, y en consecuencia, máximo endurecimiento represivo como única forma de aplicar el modelo.

Izquierda Unida se encuentra virtualmente dividida por decisión de Barrantes y del Acuerdo Socialista, cuya estrategia socialdemócrata de derecha exige la ruptura con el PUM y el UNIR como carta de presentación ante la burguesía y el imperialismo. Existen posibilidades de que finalmente hayan dos candidatos presidenciales, lo que en segunda vuelta significaría, de mantenerse la tendencia observada, un sometimiento a la candidatura de Barrantes.

Dependerá del accionar de las fuerzas consecuentemente revolucionarias, tanto al interior como fuera de IU, que la división electoral de la izquierda legal no entrampe al movimiento popular, anteponiendo a las pugnas por las candidaturas la acción solidaria en la tarea de superar la dispersión, centralizando sus luchas, y dotarlo de una conducción decidida y consecuente.

El APRA no tiene opción en esta contienda, pero posiblemente juegue un rol decisivo en la definición si se va a segunda vuelta. Existe la preocupación de saber quién va a asumir el control de las bandas paramilitares apristas, en la medida que, aparte del APRA, la burguesía y la derecha no cuentan con un aparato político partidario sólido. Lo más probable sería que pasen al control de las FF. AA.

Un gobierno del FREDEMO significa ir a una agudización de la confrontación y a la guerra civil. Un gobierno de Barrantes, como continuidad del APRA, buscaría administrar la crisis con resultados nefastos, se marcharía igualmente la confrontación y la guerra civil. Es decir, que ninguna de las alternativas en juego, representan posibilidades de superar la crisis en función de los intereses populares y nacionales, lo que no es más que el reflejo de la profunda crisis política de las clases dominantes y de la caducidad del régimen democrático-burgués.

-Centralizar la oleada de luchas populares y desarrollar la autodefensa de masas en perspectiva a la incorporación del pueblo a la guerra revolucionaria-

La crisis es el principal estímulo para la combatividad del movimiento popular y para la consolidación de sus niveles organizativos. Actualmente atraviesa por una reactivación sostenida en nuevas condiciones de lucha a pesar de los niveles de militarización y de los problemas de centralización y conducción.

Se van generalizando las luchas por demandas reivindicativas con un contenido político de rechazo al gobierno y desengaño de las formas legales de lucha. La mayoría de ellas no tienen todavía una proyección estratégica revolucionaria pero se van convirtiendo en un componente decisivo del desarrollo de la guerra; de allí la preocupación central de las clases dominantes por derrotar al movimiento popular.

Existe un importante potencial de masas en el que la clase obrera va recuperando su papel protagónico, notándose una mayor participación de los sectores medios que se han pauperizado aceleradamente. En los próximos meses el eje de las luchas populares va a estar en la huelga minera y campesina, potenciadas con la incorporación de los estatales, textiles y otros sectores. Existe la posibilidad de que en base a estas luchas se puedan articular ejes regionales y se trabaje, presionado a la CGTP y a la ANP, la convocatoria a un Paro Nacional y la preparación de las condiciones para realizar en el mediano plazo la Huelga Nacional Unitaria.

Es importante que la ANP adquiera un perfil más protagónico en estas luchas; sin embargo, el entrampamiento político de los partidos de IU y el cruce de la carrera electoral, hacen necesaria la constitución de las COORDINADORAS DE BASES EN CONFLICTO a todo nivel y de las COORDINADORAS POLÍTICAS DE MASAS a nivel de las fuerzas políticas, como alternativas concretas inmediatas de centralización y conducción de las actuales y de las próximas luchas. Esta es una tarea de la mayor importancia en los actuales momentos y dadas las nuevas condiciones que tiene que enfrentar el movimiento popular, y debe ser impulsada a nivel de gremios, por zonas, por regiones, a nivel de dirección y también de bases, es decir a todo nivel y con la mayor energía y decisión. Es necesario también ir fortaleciendo los embriones de Poder Popular expresados en los Frentes de Defensa y en los que se están gestando en las zonas de guerra.

El que la actual reactivación de las luchas populares se convierta en un fenómeno sostenido y adquiera perspectivas estratégicas, dependerá de la actuación de las fuerzas consecuentemente revolucionarias y particularmente de nuestro accionar político-militar. La profundización de la crisis le da a toda lucha por reivindicaciones económicas y sociales, un contenido y proyección políticas. De esto son concientes tanto la burguesía como los sectores de vanguardia del movimiento popular. No hay reclamo popular cuya solución no cuestione las bases del sistema mismo. Es por ello que, tanto la centralización de las luchas como la forja de una nueva conducción, tienen que darse en función de desarrollar nuevas y superiores formas de lucha y organización.

Todo esto se resume en la necesidad de IMPULSAR LA AUTODEFENSA y CONSTRUIR EL PODER POPULAR.

-Guerra Revolucionaria del Pueblo: Derrota política del reformismo de IU y del dogmatismo militarista de SL-

En lo que respecta al terreno de la lucha armada, cada vez es más clara la conformación de dos proyectos diferenciados en todos los aspectos.

Sendero Luminoso representa la concepción más atrasada y dogmática del maoísmo; una concepción campesina primitiva que reduce la economía de las comunidades al autoconsumo, prohíbe el comercio y la asistencia a las ferias, destruye todo lo que significa avance tecnológico, haciéndonos suponer que quieren repetir la macabra e irracional experiencia polpotiana. Sendero desconoce todos los aportes del pensamiento económico, político y sociológico de las últimas décadas, desplegando una furia ciega contra lo moderna.

Sus métodos se van asemejando cada vez más a los de la reacción. Buscan imponer autoritariamente a las masas su hegemonía mediante el terror y el asesinato de dirigentes populares, obreros y campesinos. La modalidad de los “paros armados”, en donde las masas no tienen ninguna participación y peor aún, se les obliga mediante amenazas a permanecer inmovilizadas, es la mejor expresión de una política que desmoviliza y desarma al movimiento popular, dejándolo indefenso frente a la arremetida de la reacción. Por eso decimos que el proyecto de Sendero no significa un avance en el proceso revolucionario, su práctica favorece a la contrarevolución y desprestigia la lucha armada, convirtiéndose la suya en una estrategia de derrota del movimiento popular y revolucionario.

En el colmo de la enajenación política e ideológica, Sendero nos ha declarado sus enemigos principales. Nos hemos visto obligados a responder militarmente cuando ha atacado a nuestros militantes, habiéndole producido bajas y desalojándolos inclusive de algunas zonas. Sin embargo, consideramos que sería un error buscar el enfrentamiento con Sendero como nuestra principal preocupación; significaría desviarnos de nuestros objetivos. Debemos saber diferenciar a nuestro enemigo principal para dirigir adecuadamente nuestros golpes y no desgastar nuestros cuadros y recursos; asimismo estar prevenidos para responder con firmeza cualquier acto de provocación o agresión, buscando que la respuesta no esa sólo de nuestro lado, sino que el propio movimiento de masas encare a Sendero.

En este período es tarea nuestra esclarecer y deslindar con Sendero de cara a las masas, dando los pasos necesarios para evitar la profundización del enfrentamiento militar, garantizando la defensa de nuestras bases y cuadros frente a la agresión senderista. La profundización de la guerra revolucionaria, la incorporación de las masas a esta guerra y la construcción del Poder Popular, son la clave de una estrategia que enfrentando políticamente a Sendero, acelera el desarrollo del proceso revolucionario.

En relación a nuestro Partido, podemos afirmar que a pesar del duro golpe recibido en “Molinos”, mantiene su vigencia política con una presencia tendida a nivel nacional y un mayor desarrollo político-militar en el Oriente.

Sin embargo, es preciso reconocer que nos ha faltado más iniciativa en las tareas políticas y militares y mayor contundencia en los golpes. No hemos podido articular una propuesta política única a nivel nacional, habiéndose observado más bien algunas contradicciones en la expresión pública (entrevistas). En relación a 1987 nos ha faltado una propuesta más sistemática y de mayor incidencia en relación al movimiento de masas. Si bien hemos desarrollado acciones de apoyo a las luchas populares, no ha sido en forma permanente ni con el mismo ritmo a nivel nacional.

La liberación de Ferreyros y el secuestro de Tafur, han sido las acciones más destacables de los últimos meses, desde el punto de vista de la repercusión política, siendo también importante política y militarmente el operativo de Pueblo Libre.

Sigue existiendo una deliberada campaña para tergiversar y minimizar las acciones del Partido, complementada por la propaganda de supuestos golpes y por la búsqueda permanente de asemejarnos a Sendero. En perspectiva por nuestra concepción y accionar, el enemigo nos ve más peligrosos que SL. Internacionalmente tenemos muchas condiciones para avanzar, más aún cuando, por sus graves errores, Sendero ha retrocedido en este plano.

En la izquierda legal nos encontramos con una crisis en desenlace, diferenciación de posturas ideológicas y políticas, y un empantanamiento que la ha hecho perder toda capacidad de respuesta y de propuesta, poniéndose al margen de las luchas cotidianas de las masas. Para IU la disputa por las candidaturas se ha convertido en el eje de todo su accionar, en actitud totalmente defensiva frente a la agresión e iniciativa de la derecha.

Barrantes Lingán y el Acuerdo Socialista ya no representan un proyecto de izquierda, han asumido una concepción socialdemócrata de derecha que coincide en muchos aspectos con las propuestas de FREDEMO.

Estos sectores tienen una definida ambición y vocación de ser gobierno, y una actitud de deslinde y ofensiva en relación al resto de IU, en particular con el sector llamado “vanguardista-militarista”. Para Barrantes y sus seguidores, organizaciones como el PUM, tan sólo por su radicalismo verbal y aliento a las luchas de masas, son un escollo para sus planes, y desembarazarse de ellos es la carta de presentación ante la burguesía y el imperialismo.

En el CDN de IU se dan comportamientos diferenciados: El PC trata de mantener una posición centrista, conciliatoria y falsamente unitaria. Desde el mes de abril atraviesa por una aguda lucha interna, y su papel en el movimiento sindical es totalmente negativo, habiendo desactivado a la CGTP y adoptando una posición contraria a las próximas huelgas.
APS, el MAS y el mismo PC juegan ya abiertamente a la candidatura de Barrantes.

En el llamado bloque radical la situación también es diversa. El FOCEP no tiene mayor incidencia. A UNIR, básicamente oportunista y sin propuestas, le interesa centralmente negociar; en el movimiento sindical rompen el bloque radical y se alian al PC. El PUM es el blanco de Acuerdo Socialista; a partir de su último Congreso, con fuerte presión de las bases, algunos sectores han mostrado voluntad de caminar hacia posiciones revolucionarias. En la práctica sin embargo, a pesar de estar impulsando las huelgas minera y campesina, su eje sigue estando en la lucha legal. Piensan que ganar las elecciones sigue estando en la lucha legal. Piensan que ganar las elecciones sigue siendo un objetivo importante para la izquierda, es decir, que en los hechos no desarrollan una estrategia de poder.

Estos sectores no son nuestros enemigos, pero debemos diferenciar claramente sus proyectos. Desde este punto de vista, el deslinde a fondo y sin cuartel tiene que hacerse contra el Acuerdo Socialista, por ser la posición más perniciosa y negativa y porque en la práctica trabaja por la derrota del movimiento popular y revolucionario. En segundo lugar con los otros sectores, buscando tender puentes y establecer relaciones.

Lo que debe quedar absolutamente claro es que, desde el punto de vista del avance del proceso revolucionario, tanto las posiciones reformistas de la izquierda lega, como el sectarismo dogmático y autoritario de SL, contribuyen a la desorganización y desmovilización de las masas, constituyéndose en cartas de derrota del movimiento popular y revolucionario; y que sólo la construcción y hegemonía de un eje de fuerzas revolucionarias, con una clara estrategia de poder, puede contribuir a superar estas posiciones.

-Lineamientos tácticos-

1. Una de las tareas centrales en el período es trabajar en los diversos niveles de influencia, organización y acción del Partido, por la incorporación del movimiento de masas a la guerra revolucionaria. Esto significa:
a) Identificación con las luchas del movimiento popular, levantando propuestas concretas a sus necesidades y reivindicaciones. .
b) Impulsar el enfrentamiento de masas con contenido político, contra el gobierno y la gran burguesía.
c) Desarrollar la autodefensa de masas, llevándola a niveles insurreccionales.
d) Profundizar y extender la línea del Poder Popular, construyendo los embriones de poder en las zonas de guerra y en ciudades importantes a partir del trabajo de los Frentes de Defensa.
e) Trabajar por la centralización de la s luchas populares y la generación de ejes regionales, tomando como eje la lucha minero campesina.

2. Extender y consolidar la Fuerza Militar, con las prioridades y proyección estratégicas ya previstas. Acumular fuerzas y crecer, preparándonos para la generalización de la guerra y el desenlace del período. Entre otras cosas, esto significa:
a) Cohesionar las unidades milicianas en el campo y la ciudad.
b) Incidir en el desarrollo político-ideológico de los mandos y combatientes.
c) Practicar con mayor rigor las normas conspirativas, especialmente en las ciudades.

3. Desarrollar una firme y sostenida campaña ideológica centrada en:
a) El deslinde con las alternativas de la burguesía, sobre todo con el Programa y el modelo del Fredemo.
b) El deslinde con las desviaciones que obstaculizan el desarrollo del movimiento popular y revolucionario: las posiciones reformita y socialdemócratas de derecha, y el dogmatismo militarista de SL.
c) Levantar con energía la lucha por el Poder y el Programa Socialista, reivindicando la vigencia de la revolución, de la Guerra Revolucionaria como única vía para alcanzar la liberación de nuestra patria y del Socialismo como alternativa, saliendo al frente de la ofensiva ideológica de la burguesía y el imperialismo a nivel mundial.

4. En cuanto al proceso electoral ya iniciado, el Partido buscará obtener el mayor provecho político posible, levantando una propuesta política de perfiles nítidos. Evitaremos las actitudes abstencionistas que consideran que las presentes elecciones no tienen ningún significado político, pero expresando con claridad que los procesos electorales y los cambios de gobierno no son ninguna solución para los problemas del país, lo que en definitiva expresa la crisis del régimen democrático-burgués y el agotamiento del sistema. Debemos esclarecer ante las masas la esencia de las alternativas electorales en curso, levantando frente a ellas la propuesta del Programa Revolucionario y Socialista. En medio del proceso, alentaremos todo aquello que signifique movilización y decisiones autónomas del pueblo.

En cuanto a la propuesta a levantar frente al acto electoral en sí, descartamos la posición del boicot por no corresponder a la correlación social de fuerzas y a nuestro desarrollo, y porque significaría que nuestra fuerza política y militar, recursos y cuadros, se dedicaran a ello, descuidando objetivos y tareas centrales. El centro de nuestra propuesta tiene que ver con la situación global y no con el acto electoral en sí mismo.

En forma más concreta debemos levantar una plataforma de contenido programático, sustentada en el accionar guerrillero, explicando al pueblo cuales son las formas en que el partido está construyendo las bases del Poder Popular. Al hacer estos planteamientos, debemos tener la capacidad de no aislarnos y establecer en todo momento los vínculos necesarios con las fuerzas políticas y sociales y de ampliar nuestra influencia.

5. Reivindicar la propuesta del diálogo y la paz como parte de nuestro proyecto revolucionario. Debemos reafirmar la propuesta hecha a la Iglesia de que no hay diálogo posible con el gobierno y los explotadores, que el diálogo es con el pueblo y sus organizaciones representativas. En cuanto a la Paz, levantar la consigna de que “La Paz es hija de la Justicia” o “Sin Justicia no habrá Paz”, haciendo campaña a todo nivel con ellas.

Plataforma de lucha para el período

Es necesario que además de su accionar político y militar, el Partido se arme de una plataforma que refleje las aspiraciones más sentidas de nuestro pueblo y que levante a la vez la urgencia impostergable de la revolución, de la lucha por el Poder y de la construcción del Socialismo. Que nuestro pueblo entienda y asuma que sus grandes necesidades sólo serán satisfechas cuando conquistemos el Poder e instauremos un gobierno Revolucionario que inicie la construcción del Socialismo , y que esté convencido que en la lucha por garantizar el triunfo definitivo, la clase obrera y el conjunto del movimiento popular tienen que asumir su rol protagónico.

1.- Luchamos contra el gobierno aprista, contra la gran burguesía y el imperialismo; responsables del hambre, la explotación, la injusticia, el entreguismo, la corrupción y todos los males que sufre nuestro pueblo. Hacerlo significa HACER LA REVOLUCIÓN en nuestra patria, luchando por el PODER y la construcción del SOCIALISMO, instaurando un GOBIERNO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO que conquiste la justicia económico-social, la democracia popular, el bienestar, la independencia nacional y la paz.

2.- Luchemos contra la militarización del país y la violación de los Derechos Humanos, contra la guerra sucia, los asesinatos, las desapariciones, los rastrillajes, masacres, genocidios, que se dan contra la población indefensa por parte de las Fuerzas Armadas y Policiales y por los grupos paramilitares. Luchamos por el derecho a la vida, a la dignidad humana, a la paz fruto de la justicia social y el respeto a todo derecho fundamental del ser humano. Por la moralización del país. Por la libertad de los Presos Políticos y el respeto a los derechos de los presos comunes. Juicio y sanción a los responsables de la guerra sucia, a los torturadores y asesinos del pueblo; eliminación de los grupos paramilitares y expulsión de asesores y tropas imperialistas. Para ello debemos desarrollar la AUTODEFENSA DE MASAS en las organizaciones populares, fortalecer los embriones de PODER POPULAR que vienen construyendo las comunidades campesinas y nativas, las rondas campesinas y vecinales, las organizaciones sindicales, los Frentes de Defensa y la Asamblea Nacional Popular. Asimismo, prepararnos a desarrollar todas las formas de lucha que exige la Guerra Revolucionaria.

3.- Luchemos contra la política económica del actual gobierno y los proyectos económicos continuistas del Fredemo, que significan más hambre, desocupación y militarización, y contra el sistema capitalista que explota a nuestro pueblo. Luchemos por el bienestar del pueblo peruano y su plena realización. Contra el alza del costo de vida, los salarios y sueldos de hambre, el desabastecimiento, la especulación y el acaparamiento; por los pliegos nacionales, las reivindicaciones de la clase obrera, el campesinado y por las necesidades más sentidas de nuestro pueblo; por el apoyo a las huelgas, paros y movilizaciones.

Luchemos por un nuevo sistema económico que oriente la producción a la satisfacción de las necesidades del pueblo y al desarrollo del país, basándonos en nuestros recursos naturales e insumos.

4.- Luchemos por la descentralización e integración nacional basadas en los poderes populares regionales. Contra la regionalización vertical y corporativa que divide a los pueblos y no resuelve los problemas del desarrollo.

5.- Luchemos por la unidad de todo el pueblo, por la unidad de la izquierda, por una nueva unidad verdaderamente revolucionaria que permita avanzar en la lucha y centralización del pueblo y en la lucha revolucionaria, convocando a las fuerzas democráticas y progresistas comprometidas con los intereses del Perú.

6.- Luchemos por apoyar a los pueblos que luchan por su liberación definitiva; solidaridad con los pueblos que construyen la Patria Socialista y los que sufren la agresión imperialista. Enarbolemos la vigencia de la Revolución, la Lucha Armada Revolucionaria y el Socialismo en América Latina y el mundo.

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