Colombia: la paz es posible y necesaria (Entrevista al ELN)
Fecha: 2014 11 02
Grupo: Ejército de Liberación Nacional (ELN)
País: Colombia
Categoria : Comunicado
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Entrevista con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)

COLOMBIA: LA PAZ ES POSIBLE Y NECESARIA

El periódico VENCEREMOS tuvo la oportunidad de conversar con Nicolás Rodríguez Bautista, “Gabino”, máximo responsable del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, organización revolucionaria que acaba de cumplir medio siglo de existencia.

Cuenta “Gabino” que siendo un joven campesino allá por 1964, apenas un niño, tuvo que armarse para hacer frente a la violencia de la oligarquía, que se hizo por la fuerza con las tierras de su familia y de millones de familias en todo el país, sembrando la violencia y la destrucción. Comenzó así a vivir los avatares de la guerra que los más ricos le impusieron y hasta hoy le imponen al pueblo de Colombia. Lo hizo mano a mano con miles de hombres y mujeres que se vieron abocados a tomar ese camino, entre ellos Camilo Torres Restrepo, fundador de la primera Facultad de Sociología de América Latina, uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación y una figura política muy destacada que, perseguido por trabajar por la justicia social, se fue a la montaña, donde cayó en combate.

Hoy, “Gabino” dirige, junto a los demás integrantes del Comando Central, los destinos de una expresión político-militar con presencia en los cuatro puntos cardinales del país y que desarrolla una vigorosa labor por lo que definen como un gobierno de nación, paz y equidad y una Colombia para los trabajadores.

- El ELN cumple 50 años de existencia, siendo una de las insurgencias más longevas de América Latina y del mundo ¿qué es lo que lo explica? ¿cuáles son los motivos de que continúen en armas?

Lo que lo explica es que hemos estado siempre en el corazón de nuestro pueblo, no sólo en los deseos sino en la vida, en el día a día, en las buenas y en las malas, viviendo como viven los más humildes de esta patria herida por una guerra que nos impusieron los dueños del poder.

Hemos asimilado la sabiduría del pueblo en sus luchas centenarias y en la resistencia desde cuando los extranjeros invadieron nuestro suelo. Nuestras mejores armas son la justeza de nuestra lucha y los inmensos sueños de libertad, equidad y soberanía, estas armas han enfrentado las del enemigo, que cuenta con unas Fuerzas Armadas de más de medio millón de efectivos, equipados con tecnología de punta y asesorados por los agentes del Pentágono y por la inteligencia inglesa e israelí. Más del 6 por ciento del Presupuesto nacional lo destinan a lo que llaman “defensa”.

50 años después de nuestro alzamiento en armas el 4 de julio de 1964, las vías legales para que las mayorías populares sean real opción de poder siguen cerradas y el terrorismo de Estado es la respuesta a las luchas del pueblo, las cuales son criminalizadas.

Por esta razón se mantiene y crece el levantamiento armado y el movimiento de masas renace de sus cenizas como el ave fénix.

- ¿Cuáles son los principales problemas que a juicio de su organización aquejan actualmente a Colombia?

Las desigualdades sociales en Colombia son de las más elevadas del continente, algunos analistas dicen que la pobreza raya en el 63 por ciento. Por supuesto esas no son las cifras oficiales, que se presentan maquilladas para ocultar esta terrible realidad.

Sumando todos los muertos, desaparecidos y exiliados que causaron las dictaduras militares del Cono Sur del continente, las del conflicto interno colombiano las han superado, así de dramática es la situación.

Hoy deambulan en el país más de 6 millones de personas pobres desplazadas, en su mayoría campesinos a quienes los paramilitares, narcotraficantes, ganaderos y multinacionales expulsaron de sus legítimas tierras para apropiárselas, “nuevos dueños” que modificaron la ley para ello. Ningún gobierno responde por ese gigantesco ejército de humildes que se alimentan de miseria y tienen por vivienda las calles y tugurios de las ciudades colombianas.

El 96 por ciento de las violaciones de los Derechos Humanos cometidos por los agentes del Estado están en la impunidad y la tendencia de esta dantesca situación es a crecer.

Los servicios públicos se han privatizado y ahora son un lujo para la minoría adinerada.

Los múltiples TLC (Tratados de Libre Comercio) recién estrenados están arruinando a los medianos productores, algunos de los cuales se han unido a las últimas movilizaciones agrarias pidiendo que se deroguen.

El sistema electoral colombiano es corrupto, clientelista y mentiroso, el Congreso de la República no representa a las clases populares sino que es la cuota de los poderes políticos, las mayorías están excluidas de decidir los destinos del país, por todo esto se afirma con mucha razón que en Colombia no existe una democracia real.

La soberanía colombiana fue hipotecada a los Estados Unidos desde antes de 1830, por eso nuestro libertador Simón Bolívar tuvo tanto acierto en sus premoniciones a ese respecto.

Si todo lo anterior no lo soluciona el pueblo y la nación, no se resolverá este conflicto que tiene al país en la crisis más profunda de su historia.

- ¿Cómo es su relación actual con la otra gran insurgencia colombiana, las FARC?

Bastante positiva, atrás quedaron las dificultades que nos distanciaron. Hemos evaluado y reflexionado para concluir que sólo la unidad es el camino de las dos organizaciones guerrilleras, las últimas Cumbres guerrilleras han trazado caminos y planes unitarios. Claro, como todo en la vida, ningún camino está poblado de rosas, pero tenemos mecanismos para tratar con altura las diferencias y dificultades y actuamos con la consigna de trabajar la unidad revolucionaria.

- Los medios comerciales de comunicación insisten en bajarle el perfil al carácter político de la insurgencia, al calificar a la guerrilla como “narcotraficantes” ¿cuál su respuesta frente a esto?

Desde nuestro nacimiento se nos negó nuestro carácter político por parte de la clase en el poder y por el imperialismo.

Inicialmente nos calificaron de vulgares bandoleros, luego acuñaron el termino de agentes del comunismo internacional y posterior al ataque contra las torres gemelas nos satanizaron con el calificativo de terroristas.

Le doy un dato: nunca jamás ha sido detenido un miembro del ELN con un gramo siquiera de cocaína ni ningún otro narcótico. Estoy convencido de que nuestros enemigos saben de nuestra conducta frente a ello, pero su guerra usa la mentira como método de desprestigiar.

Todos sabemos que la CIA financia buena parte de sus operaciones con dineros del narcotráfico y un alto número de políticos colombianos así como otros poderes del Estado y los gobiernos colombianos no han podido ocultar sus vínculos con ese fenómeno criminal. En el ELN tenemos la frente en alto respecto de esta plaga para la humanidad, estamos seguros que la verdad termina por imponerse y que la mentira tiene corta vida.

- ¿Cómo analizan el actual momento político y social que vive el país?

La posibilidad de resolver el actual conflicto político y social que vive Colombia, de más de 65 años de existencia ininterrumpida, ha cautivado el sentir de una parte muy importante del pueblo y de sectores medios del país. Un clamor por la paz se está haciendo manifiesto y marca la coyuntura. Lo particular es que la paz que ofrece el presidente Santos no es la que quiere la gente, en todo caso por encima de esa diferencia la gente mayoritariamente enarbola esa bandera, dejando claro que la paz no es sólo el silenciamiento de los fusiles, sino justicia y equidad social y ello requiere cambios en el modelo económico y político del país. Santos quiere una paz barata donde se cancele la lucha, para que todo siga igual o cuando mucho para hacer unas cuantas reformas insustanciales.

En la insurgencia abrazamos ese sentir popular en cuanto que la paz plantea un camino claro hacia los cambios estructurales, que superen la crisis actual en los diferentes órdenes. Si no es así la añorada paz no será realidad y por eso los retos son muy grandes.

El movimiento popular y social está en alza, así lo demuestran las últimas movilizaciones, pero sobre todo lo ocurrido el pasado año y el actual, las organizaciones sociales han planteado un pliego que va mas allá de las necesidades del día a día, para colocar en su agenda temas esencialmente políticos y de fondo, lo cual refleja la profundidad y sentido de lucha, unido a esto está una visión de paz que va mucho más allá de lo que plantea el presidente Santos.

- Hace unos meses apareció un comunicado conjunto del gobierno colombiano y de ustedes donde se anunciaban conversaciones, ¿cuáles son sus expectativas al respecto?

El comunicado que usted menciona señala que hemos acordado con el gobierno de Santos dos puntos de una agenda que está en discusión.

Los puntos acordados son la participación de la sociedad en el proceso de paz y asumir la discusión del tema de víctimas, producto de este conflicto de más de 65 años de existencia.

Debo aclarar que faltan otros puntos sustanciales de la agenda en discusión para culminarla; si así fuere, pasaríamos a la mesa pública.

Desde hace más de 20 años el ELN ha hecho importantes esfuerzos para buscar una salida política al conflicto y hallar la paz, pero ello no ha sido posible porque el interés de los sucesivos gobiernos es que la insurgencia se desmovilice, deje las armas y que todo siga igual. Esa es una formula ya fracasada, que la insurgencia no está dispuesta a repetir y eso lo sabe el gobierno y el país.

La paz como ya le dije es un camino real y objetivo que comience por analizar las causas que originaron el levantamiento armado y defina líneas claras para superarlas, sólo de esa manera nos enrumbaremos hacía la paz. Por lo anterior, la discusión que sostenemos con el gobierno es muy profunda, ante las abismales diferencias de lo que entendemos las partes por paz.

Para nosotros es claro que la paz no es solo un problema a tratar entre gobierno e insurgencia, la paz son cambios y ellos sólo pueden lograrlos la sociedad entera en denodadas luchas, sobre todo esa sociedad excluida de los destinos del país, no se trata de firmar papeles o de discusiones académicas, si así fuera, la paz ya se hubiese alcanzado. En esa tarea nadie reemplaza las mayorías, nosotros solo queremos aportar nuestro modesto esfuerzo. Por eso es tan equivocado el planteamiento del gobierno de poner tiempos y forzar acuerdos que solo terminarán en frustraciones. Nos toca a todos poner los pies sobre la tierra.

- ¿Cómo observan la actual coyuntura latinoamericana?

Los imperialistas del mundo niegan a los pueblos el derecho que tienen a decidir su destino. Los alcances de procesos como UNASUR, CELAC y el ALBA han marcado una ruta común para la región, que se va abriendo paso en medio de las adversidades, rompiendo el tutelaje imperialista. Claro, falta trecho, pero se avanza.

Todos los pueblos, los demócratas y los revolucionarios debemos pensar como región, ya pasaron los tiempos en que actuar por separado daba resultados. Por supuesto, esto no quita la lucha en cada país, solo que es indispensable una estrategia abarcadora, somos pueblos con una historia, un destino y un enemigo común; somos hijos de Bolívar, Zapata, Sandino, San Martín, Manuel Rodríguez, Martí y muchos otros, su lucha y sus ideales, son los nuestros. Sigue pendiente la definitiva independencia.

- Por último nos gustaría que nos entregara su impresión sobre la situación de Chile

Hablar de Chile es hablar de Allende, su osadía por un Chile libre nos sigue estremeciendo: él está vivo, recorriendo las anchas alamedas.

Hemos visto con esperanza y optimismo el surgimiento en los últimos años de un movimiento político y social amplio, impulsado fundamentalmente por una juventud que está cuestionando las estructuras económicas e institucionales heredadas de la dictadura de Pinochet, y que con su lucha está abriendo las puertas hacia una ruptura democrática con ese legado.

Saludamos los esfuerzos en este sentido y deseamos muchos éxitos al hermano pueblo chileno, con el cual nos unen tantos vínculos entrañables, en su marcha hacia las más altas cotas de soberanía, dignidad y de integración latinoamericana. La lucha, la hermandad y la unidad de los pueblos sigue siendo el compromiso, desde el río Bravo hasta la Patagonia, y no tenemos dudas de que venceremos.
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Publicada por el periódico chileno “Venceremos” en su número 2, correspondiente a octubre-noviembre de 2014

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