¡No a la represión militar, solución política y negociación global a los problemas derivados de la guerra interna!
Fecha: 2001 09 01
Grupo: Partido Comunista del Perú (PCP)
País: Peru
Categoria : Comunicado
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¡NO A LA REPRESIÓN MILITAR, SOLUCIÓN POLÍTICA Y NEGOCIACIÓN GLOBAL A LOS PROBLEMAS DERIVADOS DE LA GUERRA INTERNA!

¡AUTÉNTICA COMISIÓN DE LA VERDAD!


“... Debemos buscar que la verdad se abra paso y los hechos queden históricamente registrados tal cual realmente han sido; como a nadie escapa, los episodios vividos son ya parte imborrable de nuestra historia, sirvamos pues, a que las generaciones futuras lleguen nítidos e imperecederos...”

Presidente Gonzalo.





Al proletariado y pueblo peruano.

Al proletariado Internacional y pueblos del mundo.



El Partido Comunista del Perú, vanguardia organizada del proletariado peruano bajo la Jefatura del Presidente Gonzalo guiándose siempre por el marxismo–leninismo–maoísmo y su aplicación creadora el pensamiento gonzalo dirigió la guerra popular iniciada en mayo de 1980 con el objetivo de transformar el viejo orden de opresión y explotación que sume al pueblo en el atraso, el hambre, la miseria y la ignorancia; en ardorosa fragua generamos un ejercito de nuevo tipo el Ejercito Guerrillero Popular, sentamos bases del Nuevo Estado, Nuevo Poder de las cuatro clases sustentado en la alianza obrero campesino bajo dirección proletaria concretándolo en los Comités Populares de bases de apoyo de la República Popular de Nueva Democracia; así nuestro pueblo tuvo por primera vez su propio ejército y su propio Estado plasmando la gloriosa guerra popular como hito imperecedero e imborrable de la historia peruana, gesta de las masas que es una realidad innegable hecha por el pueblo, hecha por los de abajo, dirigido por el Partido Comunista del Perú no obstante hoy la ataquen los enemigos de la revolución infamándola de “ violencia contra la humanidad” “terroristas genocidas”, “terroristas traidores a la patria”, “barbarie”, “turba dogmática que hizo de la crueldad su bandera”, etc. En su intento de querer cambiar la historia con palabrejas, como ayer lo hicieron con la rebelión de Tupac Amaru a quien vilipendiaron de “monstruo de la humanidad”, “traidor”, “horrendo crimen de rebelión y alzamiento”; pero mal grado lo que digan los opresores y defensores del orden, la guerra popular del perú quedará indeleble en la historia de la emancipación de nuestro pueblo como la más grande epopeya inigualada hasta hoy, cumbre de la revolución base y futuro de su continuación y desarrollo inexorable y vive por siempre en la mente y el corazón del pueblo.



Para combatir la guerra popular el Estado peruano desde el comienzo con el gobierno de Belaunde, luego de llamarnos abigeos utilizo a las fuerzas policiales y fuerzas especiales quienes aplicaron la persecución, tortura, detenciones y asesinatos con la brutalidad y crueldad que les es esencial. A fines de 1982 ingresaron las fuerzas armadas utilizando mesnadas, sometiendo a parte de la población campesina agrupándolas en “Rondas” y “comités de autodefensa” usándolas como carne de cañón aplicando la siniestra política de “robar todo, quemar todo y matar a todos”, desataron el terror blanco, la matanza generalizada, las fosas comunes, las desapariciones, la destrucción de pueblos enteros desenvolviendo así una línea y política genocida que fue proseguida por García Pérez quien luego de decir que no combatirá “la barbarie con la barbarie” desató una sangrienta represión contra el Partido, la guerra popular y el pueblo.



La dictadura genocida y vendepatria de Fujimori-Montesinos y Hermoza Ríos desenvuelven una guerra contrasubversiva más desarrollada siguiendo los criterios del imperialismo norteamericano de guerra de baja intensidad librándola en los campos sicosocial, económico, político y militar centrando en este último. Con el golpe de Estado del 5 de abril de 1992 la camarilla de Fujimori avanza en la centralización absoluta del Poder, el creciente militarismo, la represión generalizada, la galopante reaccionarización del Estado peruano, la violación sistemática del orden constitucional, leyes y normas del derecho penal demoburgués estableciendo la pena de muerte, cadena perpetua, tribunales militares y jueces sin rostro, aislamiento absoluto y perpetuo de prisioneros, dando más poder y carta blanca a las fuerzas armadas y policiales corruptas que actuaron con impunidad inaudita en sus siniestros genocidios y se negaron a terminar la guerra mediante una solución política, prosiguiendo más desenfrenadamente aún la creciente represión militar, la “pacificación”, esto es, acabar a sangre y fuego aplicando el exterminio de los revolucionarios usando lo que proseguía de acción armada como justificación para perpetuarse en el Poder como vencedores y aumentar gastos de guerra para llenar sus arcas corruptas; ellos responden de muertos y heridos, de destrucción de pueblos en los operativos “Aries”, “Tauro”, “Tormenta” con bombardeos en el Huallaga, Ayacucho, etc. con todas sus consecuencias en vidas y destrucción, que desde el año 93 se pudo evitar.



Es innegable y por todos reconocido que el Perú ha vivido estos últimos 20 años un proceso de guerra interna cuyas secuelas requieren de una solución política mediante una negociación global que trate: la situación de los que aún prosiguen en lucha armada, de los 3,000 prisioneros políticos y prisioneros de guerra, de los miles de requisitoriados, de los más de 10,000 desaparecidos, miles de expatriados y centenas de miles de desplazados; frente a los cuales la posición del Partido Comunista del Perú ha sido clara y consecuente planteada desde el 93 por el Presidente Gonzalo y Camarada Míriam de terminar la guerra a través de un Acuerdo de Paz y luego el año 2,000, de solución política a los problemas derivados de la guerra interna concretados en 5 puntos:



I.Solución política a los problemas derivados de la guerra interna. II.Verdadera amnistía general en función de una futura reconciliación nacional. III.Democratización de la sociedad peruana. IV.Producción Nacional y trabajo para el pueblo. V.Cierre del Penal Militar de la Base Naval del Callao, así como propuestas específicas sobre pasos a dar y medidas a tomar, expresamente planteadas en las cartas suscritas por el Presidente Gonzalo, camarada Míriam, camarada Feliciano y el compañero Peter Cárdenas Schulte, preso político del MRTA y elevadas al entonces Presidente de la República Valentín Paniagua que sustentaron la exitosa lucha política de huelga de hambre desenvuelta también por todos los prisioneros políticos y prisioneros de guerra del Partido Comunista del Perú que permitió conseguir cambios significativos en el régimen carcelario principalmente en la Base Naval del Callao, quedando pendiente aún el tratamiento de los problemas derivados de la guerra mediante una solución política.



Luego de 10 años, la dictadura de Fujimori y Montesinos se derrumbó por el reimpulso del movimiento popular por beneficios, conquistas, derechos y libertades democráticas conculcadas dando paso al gobierno de transición abriéndose una nueva perspectiva con la posibilidad de democratización de la sociedad peruana; en la coyuntura actual se ha establecido un nuevo gobierno encabezado por Alejandro Toledo quien ha planteado su voluntad de “cerrar heridas”y “trabajar por la verdad con reconciliación”; es perentorio por tanto el tratamiento de los problemas derivados de la guerra interna y encontrar una solución política mediante una negociación global, y rechazamos que se pretenda terminar lo que queda de la guerra mediante la represión militar como lo vienen planteando autoridades del nuevo gobierno, así el Ministro del Interior no obstante afirmara que “no se militarizará la lucha antiterrorista” ordena que “...continuarán las incursiones y operaciones en las zonas focalizadas”,”no permitiremos que ni un centímetro del territorio esté bajo control de la subversión”, y el Presidente Toledo quien plantea:” firme decisión del gobierno para proseguir con la pacificación”, entonces ¿de qué respeto de los derechos se habla cuando van a proseguir con la “pacificación”? o cuando dice “nuestras fuerzas armadas no derramaron su sangre en vano, los ronderos no dejaron su vida en vano”, “entrar a fondo y concluir de una vez por todas con la subversión”, alentando los apetitos de quienes se beneficiaron directamente de la guerra contrasubversiva: los altos mandos de las fuerzas armadas y policiales y los jefes de las bases contrasubversivas, y las cabezas negras de las denominadas “rondas” y “Comités de Autodefensa”, acostumbrados a medrar y enriquecerse a costa de la guerra y la sangre del pueblo.



Proseguir con la “pacificación” y represión militar aplicando la misma estrategia contrasubversiva es negarse a dar fin a la línea y política genocida del Estado peruano, es actuar con miopía política y sin visión de futuro, sería ahondar más el enfrentamiento social incrementando más el costo en vidas y destrucción y oponerse a la democratización, agravando la compleja y difícil situación de nuestra patria.



Rechazamos la campaña negra desatada por sectores recalcitrantes de la gran burguesía y de las fuerzas armadas ligadas a la camarilla genocida y corrupta de Fujimori y Montesinos, que usando a plumíferos han magnificado los hechos de San Martín de Pangoa e inventado supuestas acciones como la desmentida “voladura de torres de alta tensión en Ayacucho” aunado a una campaña sicosocial de sembrar granadas en las ciudades, todo con el objetivo de levantar un supuesto "“rebrote terrorista” y desatar una represión generalizada de revolucionarios, de dirigentes populares y campesinos motejándolos de “terroristas”, en contra de la democratización y por mantener vigentes la legislación antisubversiva y antilaboral, violatoria de los derechos fundamentales y tratados internacionales.



El Partido Comunista del Perú reafirma su posición de luchar por una solución política mediante una negociación global a los problemas derivados de la guerra interna.



¡AUTÉNTICA COMISIÓN DE LA VERDAD INTEGRADA TAMBIÉN

POR REPRESENTANTES DE LAS DOS PARTES Y FAMILIARES!



El Presidente Gonzalo el año 86 con certera previsión y profunda comprensión de la historia planteó: “...debemos buscar que la verdad se abra paso y los hechos queden históricamente registrados tal cual realmente han sido; como a nadie escapa, los episodios vividos son ya parte imborrable de nuestra historia, sirvamos pues a que a las generaciones futuras lleguen nítidos e imperecederos...” Por eso es que consideramos necesaria una auténtica Comisión de la Verdad integrada también por representantes de las dos partes y familiares pues estamos por que la verdad se abra paso, los hechos hablen y queden históricamente registrados tal cual realmente han sido y por tanto se requiere el análisis del proceso de guerra interna desenvuelta en los últimos 20 años, el esclarecimiento de los diversos hechos, el establecimiento de las lecciones históricas que se deriven, el asumir concientemente las responsabilidades, plantear las medidas necesarias para resolver las secuelas de la guerra interna, y generar las condiciones para una futura reconciliación nacional, si bien es positivo y bueno que como expresión de la nueva coyuntura positiva se haya conformado la Comisión de la Verdad durante el gobierno de Transición que luego de cuestionamientos se ha reinstalado ampliándola a 12 miembros y un observador nominándola Comisión de la Verdad y Reconciliación.



Sin embargo en su composición no se le ha dado el nivel de representación que requiere para cumplir los objetivos propuestos, y más aún se persiste en forma unilateral en no considerar a representantes de una de las partes de la guerra interna, al Partido Comunista del Perú, ningún representante de las organizaciones populares ni de los organismos que representan a los familiares de los desaparecidos y víctimas del genocidio, de los prisioneros políticos, de los requisitoriados expatriados y desplazados; sino por el contrario se la integrado incluso con una ex–miembro del gobierno de Fujimori, y últimamente se ha incorporado al Tnte. Gral. FAP Luis Arias Grazziani consejero en asuntos de defensa del Presidente Toledo, por tanto, un representante de las Fuerzas Armadas, columna vertebral del Estado, una de las partes del conflicto armado interno; si el propio Toledo afirma “...no tememos revanchismo por eso la presencia de Beatriz Alba por ser del gobierno anterior su opinión debe ser escuchada” y ahora ha incluido a un Tnte. Gral. que representa a las fuerzas armadas ¿qué razón tiene para seguir negando la representación del Partido Comunista del Perú, de su Jefatura el Presidente Gonzalo en la Comisión de la Verdad y Reconciliación?



El problema está en la esencia política reaccionaria del Decreto Supremo 065 – 2001 PCM que crea la Comisión de la Verdad que señala: “Que, en mayo de 1980, organizaciones terroristas desencadenaron la violencia contra la humanidad y miles de peruanos resultaron víctimas de la violación de sus derechos más elementales tanto por obra de dichas organizaciones terroristas, como por la de algunos agentes del Estado con un trágico saldo de crímenes, desaparecidos y otros graves hechos que no fueron esclarecidos;...”. Rechazamos que como parte de la ofensiva general imperialista se imputa al Partido Comunista del Perú y a las demás organizaciones levantadas en armas de “Organizaciones terroristas” repicando al imperialismo yanqui que la administración Reagan acuñó el término de “terrorismo” para desprestigiar y combatir todo movimiento revolucionario en su afán de erigirse en superpotencia hegemónica única en lo que hoy ha devenido y negando el derecho político por excelencia, el de rebelarse contra la opresión para transformar el mundo y construir uno nuevo. El Partido Comunista del Perú es la más alta organización política, es un partido de nuevo tipo con una ideología, el marxismo–leninismo–maoísmo verdad universal y el pensamiento gonzalo nuestra arma ideológica estratégica, especifica y principal, con una Línea Política General, con un Programa y una meta: el Comunismo. Hoy el Partido Comunista del Perú se encuentra en su IV etapa histórica desenvolviendo su acción y tareas en lucha política, y condenamos las posiciones de sectores recalcitrantes y anticomunistas que se oponen a los partidos políticos principalmente al Partido Comunista del Perú.



Asimismo rechazamos que se impute a la guerra popular de “violencia contra la humanidad” y denunciamos que tras éste y otros infundios se pretende condenar la guerra popular como genocidio. Lo que hemos desenvuelto a partir del 17 de mayo ha sido una guerra popular guiada por la política proletaria y dirigida por el Partido Comunista del Perú bajo la Jefatura del Pdte. Gonzalo, desenvuelta a través del Ejército Guerrillero Popular como guerra de guerrillas cuya médula fue crear Bases de Apoyo, el nuevo Poder aplicando 4 cuatro formas de lucha: agitación y propaganda armadas, sabotaje, combate guerrillero y aniquilamiento selectivo (ésta última fue suspendida el año 92 por acuerdo del III Pleno que estableció ajustarse cada vez más al articulo tercero común de las Convenciones de Ginebra) y cada acción se ha desenvuelto dentro de planes Estratégicos de Desarrollo, planes militares y campañas guiadas por una estrategia política, una estrategia militar y una estrategia de construcción, por tanto cada acción ha tenido un claro objetivo político y la guerra popular se desarrolló y expandió hasta abarcar todo el territorio nacional principalmente en su eje histórico: la sierra, y hasta alcanzar el equilibrio estratégico el 90 y su punto más alto en julio 92. Luego de la detención del Presidente Gonzalo y camarada Míriam el 12 de setiembre de 1992 la guerra popular no podía desarrollarse menos triunfar y conquistar su objetivo por ello el Presidente Gonzalo planteó el término de la guerra mediante una solución política.



En todo el proceso de la guerra popular en documentos oficiales de difusión pública así como los informes y documentación interna incautada por la DINCOTE el Partido desde el año 80 ha planteado en forma clara sus planes militares, los balances de la guerra popular, las acciones desenvueltas, las lecciones positivas y negativas principalmente positivas y asumido la responsabilidad de errores cometidos luego de analizar las circunstancias en que ellos se produjeron, por ejemplo, el exceso de Lucanamarca, asumido públicamente en la Entrevista del Presidente Gonzalo el año 1988, y el error de Tarata que también fue reconocido públicamente.



Condenamos que sin ni siquiera haber investigado ni “esclarecido plenamente”, como aducen, responsabilicen a priori al Partido Comunista y organizaciones que se levantaron en rebelión armada de los “miles de peruanos victimados”, eximiendo al Estado Peruano, a las fuerzas Armadas y fuerzas Policiales de la estrategia de guerra contrasubversiva reduciéndola solo a “violaciones por parte de algunos agentes del Estado" cuando sabemos bien y los hechos lo prueban contundentemente que las Fuerzas Armadas condujeron la guerra contrarrevolucionaria siguiendo las concepciones de su amo el imperialismo yanqui, y la teoría sobre la guerra contrarrevolucionaria en base a su experiencia extraída de Vietnam y del combate contra la lucha armada en América Latina especialmente Centroamérica, a la que se añade la experiencia antiterrorista de Israel y de sus pares de Argentina así como la asesoría de Alemania Federal, Taiwán, España, etc, y la experiencia de los pocos meses de lucha antiguerrillera del año 65 y de su lucha en la Convención y a partir del 90 la teoría de la guerra de baja intensidad, estrategia contrarrevolucionaria que ha estado bajo la dirección del Comando Conjunto de las fuerzas Armadas que actúa según lo dispuesto por el Consejo Nacional de Defensa encabezado por el Presidente de la República ya sea Belaunde, García Perez o Fujimori. De ahí la ineludible responsabilidad de estos en todo lo ejecutado a más de la dirección política que los hace los primeros y principales responsables. En la guerra contrasubversiva aplicaron como política especificas: masas contra masas, genocidio, fosas comunes, desapariciones hasta de pueblos enteros; en síntesis desataron el terror blanco en el campo principalmente en Ayacucho, Huancavelica y Apurímac extendiéndose posteriomente a Junín, Huanuco y San Martín, y el resultado de esta guerra contrasubversiva es según los datos de la “Comisión Especial sobre Violencia y Pacificación” del senado de setiembre 91: en el quinquenio de Belaunde fueron 8,103 muertos entre desaparecidos y asesinados. Total de muertos del quinquenio de García fue de 9,660 entre desaparecidos y asesinados y sólo en el primer año y dos meses de la dictadura de Fujimori fue de 3,761 muertos.



Así por tanto el genocidio, en contra de lo que pretenden imputar, ha sido por el contrario la política persistente y sistemática del Estado peruano aprobada y ordenada por el gobierno.



El Partido Comunista del Perú jamás ha aplicado el genocidio ni la política de desapariciones, torturas, fosas comunes, etc. como sí lo ha hecho el Estado peruano, no tememos que se esclarezcan los hechos, más aún exigimos que éstos sean ventilados públicamente, no tememos el pasado porque de él extraemos valiosas lecciones porque combatimos por un futuro mejor para nuestro pueblo, por la sociedad de armonía y libertad. Es por esto que luchamos por una auténtica Comisión de la Verdad integrada también por las dos partes y familiares, por ello demandamos al gobierno la representación del Partido Comunista del Perú, a través de su Jefatura, el Presidenta Gonzalo, Dr. Abimael Guzmán Reinoso en la Comisión de la Verdad, así como la inclusión de organismos que representen a los familiares de desaparecidos, prisioneros, víctimas de genocidio, etc.



Y hoy, a 9 años de la detención del Presidente Gonzalo y Camarada Míriam quienes siguen recluidos ilegalmente en un penal militar, exigimos el cierre inmediato del Penal Militar de la Base Naval del Callao y el traslado de ambos y de los demás prisioneros de guerra a un penal civil bajo la jurisdicción del INPE y denunciamos que se pretenda mantener indefinidamente ese penal militar.



¡Pueblo peruano que combatiste entregando tu pan, abrigo y tu sangre en la guerra popular!, te llamamos a defender la trascendencia histórica de la guerra popular, a luchar por defender y restablecer tus derechos, conquistas y libertades democráticas, a luchar por la solución política y negociación global a los problemas derivados de la guerra y por una auténtica Comisión de la Verdad desarrollando la lucha popular y la lucha política sirviendo a construir un futuro mejor asumiendo tu destino en tus propias manos.

¡No a la represión! ¡Solución política y negociación global a los problemas derivados de la guerra!

¡Por una auténtica Comisión de la Verdad integrada también por representantes de las dos partes y familiares!

¡Cierre del Penal Militar de la Base Naval del Callao, Yanamayo y Challapalca!

Setiembre del 2001

Partido Comunista del Perú.



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