Las grietas de la derecha

LAS GRIETAS DE LA DERECHA

Uribe Vélez criticó la presidencia de Pastrana (1998-2002) por intentar procesos de paz con las guerrillas. Enseguida en la presidencia de Uribe (2002-2010), éste intentó un diálogo de paz con la insurgencia, con el que Pastrana no estuvo de acuerdo. Ahora ambos se alían para oponerse al proceso de diálogo y negociación, que adelanta el gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018).

¿Quién entiende a las cabezas del régimen dominante? Esta conducta demuestra, ¿que lo que es bueno para sí mismo, no lo es para el otro? O en realidad evidencia, que ni los unos ni los otros están de acuerdo en buscar una salida política del conflicto social, político y armado, que desangra a Colombia las últimas 7 décadas.

Como si fuera poco, ahora aparece el vicepresidente en ejercicio, afirmando que es escéptico frente al proceso de paz.

Si miramos el resto de fuerzas políticas colombianas, los conservadores dicen estar de acuerdo con los acuerdos firmados en La Habana, mientras sus jefes más encumbrados se oponen a ellos.

En la coalición de gobierno, los liberales respaldan la gestión de paz de Santos, mientras los seguidores del vicepresidente Vargas Lleras se muestran reticentes con ella.

El bloque más cohesionado alrededor de una salida política del conflicto es la izquierda, en donde confluyen el Polo Democrático Alternativo, los Verdes, los Progresistas, la Unión Patriótica, el Movimiento Alianza Indígena y Social (MAIS), la Marcha Patriótica y el Congreso de los pueblos, entre otros.

Así mismo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional, aunque por carriles distintos, avanzamos por la misma ruta de aportar a lograr una paz auténtica.

En una palabra, la derecha está dividida ante la paz, mientras la izquierda está unida alrededor de desarrollar una salida no violenta del conflicto.

Los motivos de estas conductas políticas parecen obvios. Mientras la derecha se halla cómoda en medio de un ambiente de guerra, la izquierda lo rechaza y clama por sacar la violencia de la lucha política.

El balance del régimen es desalentador. Aunque Santos ofrece a la insurgencia una salida, que es más parecida a una pacificación, que a transformaciones de paz; ni aún así logra unir a las clases dominantes, alrededor de su modelo de solución política del conflicto.

Hay que recordar que la versión de pacificación de Santos, se fundamenta en que son intocables el modelo capitalista neoliberal, el régimen político y su doctrina militar; con lo que garantiza que siga aumentando el empobrecimiento y exclusión de las grandes mayorías colombianas; sometidas por la tradicional represión legal e ilegal, que ejerce la elite dominante.

Agrava más el futuro de la sociedad colombiana, la postura belicista del régimen imperante, que se alía a la máquina de guerra imperialista, comandada por la OTAN.

El reto de la sociedad colombiana es grande, para hacer a un lado a la derecha violenta y lograr una paz, que instaure una democratización del país y una nación autodeterminada.
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* Editorial de la Revista Insurrección Nº 545.