República mexicana, a 28 de junio de 2018

AL PUEBLO DE MÉXICO
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

¡HERMANAS, HERMANOS, CAMARADAS!

El proceso electoral en curso para relevar la junta administrativa de la burguesía está en su fase culminante, los estridentes golpeteos mediáticos de politicastros de todo signo partidista y las contradicciones no antagónicas entre los aspirantes a la silla presidencial se han guardado en los subterfugios de la “democracia”, para pasar de la diatriba a la “reconciliación”, he ahí la farsa y trampa de la democracia burguesa, que más allá de los matices que pueda adquirir cada seis años, su esencia radica en la legitimación del régimen y la dictadura del capital.

Desde el poder oligárquico ya se han establecido los mecanismos de sujeción para salvaguardar sus intereses y perpetuar la dictadura del capital, un sexenio más de reoxigenación del régimen está en marcha, de tal manera que a quien impongan le dé continuidad a los planes y programas que demanda la lógica del desarrollo capitalista, donde la explotación económica y la opresión política no se erradicarán, por el contrario, se profundizan, o en el mejor de los casos, sólo se maquillarán para perfeccionar los mecanismos de expoliación.

El problema que origina la desigualdad económica e iniquidad social no es la corrupción, son las relaciones de producción capitalista, la corrupción es inherente a este régimen y mientras prevalezca, persistirá la podredumbre. Falso que el combate a la corrupción genere un cambio radical. La explotación y opresión del pueblo nunca terminará dentro de una república capitalista, cualquiera que sea la forma de su democracia burguesa.

La inconformidad social y el hartazgo popular se debe a la rapacidad del régimen imperante que por décadas ha apretado las cadenas de la opresión política y explotación económica. El verdadero trasfondo del proceso electoral es la exacerbación de la lucha de clases y la mediatización de la toma de conciencia del pueblo, se pretende canalizar toda expresión de ésta por los trillados causes de la democracia burguesa.

¿Qué alternativa de verdadera solución a los problemas socioeconómicos que aquejan al pueblo de México ofrecen los candidatos a ocupar el poder Ejecutivo y Legislativo? Ninguna en esencia, todas las “propuestas” que ofertaron durante el curso de las campañas se apegan a los dictados y necesidades del capital, ninguna fuerza política electoral se atrevió a desafiar al régimen capitalista y pugnar por los intereses de los oprimidos y explotados; nadie se comprometió a parar el terrorismo de Estado y la violencia que éste desborda sobre el pueblo, mucho menos a enjuiciar a los criminales de Estado que han cometido crímenes de lesa humanidad como la detención desaparición forzada por motivos políticos, ejecuciones extrajudiciales y múltiples violaciones a los derechos humanos.

La transformación histórica que el pueblo demanda jamás vendrá de las propias instituciones burguesas y de los administradores del capital, la única garantía para los explotados y oprimidos es la voluntad del pueblo en armas.

Como ya es costumbre de la política burguesa en México, cada seis años se pueden confrontar los grupos oligárquicos en la puja por arribar a la cúspide de la cadena de mando, pero al final de cada contienda electoral se reconcilian y cierran filas para continuar sojuzgando al pueblo, y este proceso electoral no es la excepción, más allá de las diatribas personales y de grupo, de la verborrea y las falacias vertidas por los políticos de oficio, todo se ha perfilado ya en la ruta de dar continuidad al oprobioso régimen capitalista.

¡Hermanas, hermanos, camaradas! ¡Pueblo de México! Todo el andamiaje de la democracia burguesa está diseñado para legitimar a los verdugos del pueblo que cada sexenio administran los intereses de la oligarquía; para garantizar la continuidad del status quo capitalista, régimen inhumano que por naturaleza propia engendra la pobreza y miseria, la desigualdad e injusticia social, la violencia y terrorismo de Estado que azota al pueblo. Por eso constituye autoengaño fincar esperanzas en las miasmas de la democracia burguesa.

La transformación de México no se dará en las urnas, éstas sólo legitiman a los verdugos del pueblo, garantizan impunidad a los criminales de Estado y han entronizado la dictadura del capital. La transformación que demanda el país pasa por la destrucción del poder burgués y la construcción del poder político del pueblo, donde las masas trabajadoras del campo y la ciudad desarrollen su potencial revolucionario.

En México la revolución que demanda el país se desenvolverá en las calles a través de métodos revolucionarios, aquí es donde las masas trabajadoras habremos de reconquistar nuestros derechos conculcados y construir el futuro de México. Ni un voto más a la democracia burguesa, ¡Ni un voto a los verdugos del pueblo! ¡A fortalecer la revolución socialista!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!
¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!
¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR
REVOLUCIONARIO
PDPR

COMANDANCIA GENERAL DEL EJÉRCITO POPULAR REVOLUCIONARIO
CG-EPR

Año 54.
República mexicana, a 28 de junio de 2018.