Conmemoración del Día de los Mártires

Mensaje del Ejército Popular Boricua - Macheteros

Con motivo de la Conmemoración del Día de los Mártires

25 de julio de 2000

Hermanos puertorriqueños:

La Coordinadora Nacional del Cerro de los Mártires ha escogido, con gran acierto, la fecha del 25 de julio para conmemorar no sólo el vil asesinato de los patriotas Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado, sino para recordar con solemnidad, respeto y orgullo, a todos aquellos que han ofrecido sus vidas en aras de la libertad de todos los puertorriqueños. No son pocos los hombres y mujeres que, desde hace siglos, han ofrendado sus vidas para garantizar el derecho a existir del pueblo puertorriqueño.

Los Macheteros nos unimos en recordación a todos nuestros mártires, y muy particularmente, a quienes han formado parte de las más recientes generaciones, y que han configurado parte de nuestro proceso revolucionario durante las últimas décadas. Gracias a todos ellos, nuestra patria se mantiene viva; nuestro pueblo mira hacia el futuro con la sabiduría que nuestros antecesores nos han legado; con la fe y la esperanza que la seguridad de sabernos con la razón nos da; con la firmeza de los depurados patriotas que han sido todos los que en el día de hoy recordamos. Don Pedro Albizu Campos, ese adalid de patriotas que por siempre tiene que encabezar nuestra lista de mártires a recordar, nos legó no sólo su ejemplar conducta, su espíritu de nobleza, sino también su enseñanza de siempre amar y venerar a nuestros más consagrados patriotas, aquellos que han dado su vida para que este pueblo, esta nación, esta patria, sea libre.

Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado ofrendaron sus vidas en este Cerro de los Mártires. Con ello, con todo el desprendimiento y juvenil pureza de su consagrada dedicación patriótica, han legado para la eternidad de los puertorriqueños, lo que es la verdad que nos corresponde, la verdad de nuestro derecho a la libertad plena. Y no podemos olvidarlos.

Los puertorriqueños estamos enfrascados en una lucha de vida, o muerte. Estamos obligados, día a día, a defendernos sin escatimar esfuerzos. No son pocos los retos. Por el contrario. Los enemigos de nuestro pueblo nos asedian no sólo con los medios coercitivos, policiacos y militares que todos hemos conocido. Lo hacen también dividiéndonos; intentando comprar nuestras conciencias; fomentando la debilidad e impulsando la incongruencia no sólo en nuestros pensamientos, sino también en nuestra acción; lo hacen con su constante fomento del individualismo y del conformismo; la hacen con su agresiva política orientada hacia nuestro debilitamiento psicológico promoviendo inseguridades personales y colectivas; intentan, por todos los medios, debilitarnos en nuestra firmeza y fortaleza patriótica y revolucionaria; en fin, llegan hasta el punto inconcebible de pretender que reneguemos a nuestro derecho inalienable de recurrir a todos los mecanismos a nuestro alcance para lograr nuestra liberación, muy en particular, el uso de la lucha revolucionaria más enérgica.

En estos precisos instantes, hacen todo lo que esté a su alcance para debilitar cualquier manifestación de desobediencia civil que sea capaz de cargar la ira y la firmeza de un pueblo que reclama paz para Vieques. Aun cuando nuestra opinión es que la interpretación y ejecución práctica de la concepción de desobediencia civil ha sufrido los desvaríos de los que han tomado sus riendas para dar curso a dichos conceptos de lucha, pensamos que se ha logrado comenzar a establecer algunas reformas a las concepciones ideológicas provenientes de los sectores patrióticos tradicionales que están enmarcados por el sistema político impuesto por el colonialismo. Pero es sólo el comienzo.

Los Macheteros hemos expresado, sin lugar a dudas, que estamos observando con mucho detenimiento todo este proceso, pero con absoluta desconfianza de que el mismo, de no asumir posturas de masificación y de mayor movilización y activación y participación del pueblo, podría sufrir reveses ante lo que es la enorme capacidad de nuestros enemigos para reorientar el rumbo de todo este proceso. Es por eso que se hace necesario asumir posturas cónsonas con lo que nos ha sido legado por nuestros mártires a través de nuestra historia.

Y dejamos claramente establecido que el compás de espera de Los Macheteros es, como en la música, un compás de espera. Hemos dicho, y reiteramos, que renovaremos nuestras acciones armadas tan pronto nuestro pueblo sea afectado por la perfidia de un enemigo traicionero, criminal y, sobre todo, manipulador en extremo. A eso añadimos que en el momento en que podamos ver que la concepción de desobediencia civil sufre desvaríos y fracasos, actuaremos con la firmeza que la situación exija, revolucionariamente, y como nos ha sido legado por los más destacados mártires de nuestra patria.

¡PAZ PARA VIEQUES!

¡FUERA LA MARINA DE VIEQUES

Y DE PUERTO RICO!

¡QUE VIVA PUERTO RICO LIBRE!

¡HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE!